Sahara: la árida tierra que sólo sirve para cruzarla

Estas son tres historias del antiguo Sahara español. Han pasado 40 años, 1975, el último año de la administración española del territorio del Sahara occidental y Rio de Oro, año lleno de acontecimientos que se agolpan en la memoria y que difícilmente podrían salir a la luz en toda su dimensión, acontecimientos políticos unos y actos hostiles desde diversos frentes otros:  visita de la comisión de la ONU, visita del Príncipe de España, manifestación saharaui antiespañola, sedición de saharauis  en dos patrullas de tropas nómadas y captura de los oficiales, suboficiales y soldados europeos, secuestro de un industrial canario, atentados en la ciudad del Aaiún, escaramuzas  con elementos   armados polisarios, incursión a la base de Hausa con la muerte de un español, ataque con misil a un helicóptero en la frontera de Tah, emboscadas, operaciones de barrido, establecimiento de campos de minas en Daora, la Marcha Verde, la cesión de la administración a Marruecos y Mauritania,…..

Los escritores y periodistas son los notarios que en la actualidad hilvanan todos estos acontecimientos y los metabolizan para consumo de los lectores, por eso traigo hoy a colación, a la vista de estos 40 años transcurridos, las historias sobre este asunto  de tres periodistas y escritores, personas conocidas en mayor o menos medida, que tienen en común el haber manifestado en diversas ocasiones su amor por el Sahara y su admiración y compromiso con el pueblo saharaui.

a julio morales en cabo juby

En primer lugar y por razón de la lejanía en el tiempo (1950)  presento a Alberto Vázquez Figueroa que nos relata en las primeras treinta páginas de  Anaconda, la  historia de su infancia y orfandad en el pequeño fuerte militar de  Cabo Juby del antiguo Sáhara español, aunque esta historia tiene sus licencias poéticas y arreglos correspondientes que le dan un aire de leyenda, como no podía ser de otra forma, y hago esta puntualización  ya que un compañero de promoción que se crío en cabo Juby -llegó allí con tres meses siendo su padre un conocido oficial de la mehala y tropas nómadas-  matiza alguna de las fechas y personajes;  no obstante la historia es bonita y llena de simbolismo, el escritor le recuerda al rey Mohamed VI que “quien no paga una deuda a un hombre del desierto se arriesga a que el desierto se la cobre”.  Nos quedamos con la frase de que “Al Paraíso se puede entrar pobre, enfermo, humilde y sin esposas, puesto que allí reina la abundancia y todo te será concedido generosamente. Pero al Paraíso nunca se puede entrar sin honor. El honor es lo único que tienes que traer contigo cuando llegas”.

a reverte-joven sahara

Unos años más tarde, en el 1975, el  joven periodista Arturo Pérez Reverte aparece en el Aaiún: “Aterricé en El Aaiún con veintitrés años -ahora hace cuarenta-, y permanecí allí nueve meses que cambiaron mi vida. El joven reportero que sólo llevaba en la mochila un par de guerras en plan pardillo, sur del Líbano y Chipre, se forjó allí en la disciplina de la crónica diaria, la brega local, la censura, las autoridades militares. Fue una aventura fascinante. En el Sáhara me hice de verdad periodista, y allí, testigo de la agonía de aquel pintoresco mundo africano y colonial, fui amigo de muchos de sus protagonistas, legionarios, paracaidistas, soldados de Nómadas o de la Territorial, y compartí con ellos patrullas, sobresaltos, episodios que nunca conté -aquellas incursiones clandestinas en Marruecos-, y también borracheras en el antro de Pepe el Bolígrafo y confidencias en compañía de una botella, un cartón de cigarrillos y alguna chica guapa -Silvia, la Franchute- de las que venían de la Península para animar el cabaret Oasis.“  ¿Algún día nos contará aquellas historias que nunca contó?

a beatriz mesa sahel

Seguimos saltando en el tiempo hasta el año 2000, una joven periodista Beatriz Mesa,  toma conciencia del caso del pueblo saharaui que reclama a Marruecos la autodeterminación que en su día apoyaron los altos organismos internacionales,  caso enquistado desde hace tantos años; al profundizar en el asunto se engancha literalmente con el problema y a los pocos años se acerca a la zona, hoy en día es la corresponsal de la COPE en Marruecos y con las limitaciones que le imponen las autoridades del país vecino, mantiene viva la llama de su compromiso. Es autora del libro: “La falsa yihad. El negocio del narcotráfico en el Sahel” de gran interés porque ha desmontado muchos de los tabús del yihadismo,  pero además  tenemos ella y yo una deuda pendiente,  por mi parte buscar la fórmula, en el lugar y en el tiempo, para prestarle un libro muy voluminoso que tengo sobre el Sáhara sin  miedo a perderlo – ella lo conoció por casualidad en mi despacho hace ya unos años-,  el compromiso “notarial” de ella es el de contar una historia del pueblo saharaui en estos últimos años de vergüenza, con la objetividad de una joven observadora.

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2 comentarios en “Sahara: la árida tierra que sólo sirve para cruzarla

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