Pepe y la melancolía

No, no se crean ustedes que se trata de un comentario político postelectoral, ni siquiera se llama Pepe el sujeto en cuestión, se trata de un menesteroso nigeriano, negro como el betún, que habla nuestro idioma con soltura y que se pasa la jornada en la puerta del supermercado con la sonrisa permanente y saludando a todos los clientes con la más exquisita educación; uno de los pocos inconvenientes que le encuentro a usar la moto para todos los desplazamientos en la ciudad, como me pasa  a mí, es que, al no caminar, dejas de mirar a las personas por la calle porque se han convertido en peatones a los que hay que procurar no atropellar y mucho menos discutir, y esto te vuelve distante. Sigue leyendo

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