Rogier  y  Pablo

A pesar de la coincidencia con el día del orgullo, aquellos disturbios del  28 de junio de 1969 en Stonewall (Nueva York), no se dejen llevar por el título porque no va a ser ese el tema de la entrada de hoy, se trata de una pareja de pintores famosos que, aunque separados por varios siglos, destacaron en su oficio y ahora se han reunido con algunas de sus obras en el museo del Prado de Madrid, para deleite de unos pocos madrileños y muchos foráneos.  El caso es que un día de esta semana me he visto “liberado” de mis obligaciones en el “campo” por causas totalmente coyunturales que no vienen al caso, y me he dedicado a remendar algunas tareas que tenía pendientes y entre ellas a visitar estas dos exposiciones temporales, pequeñas en cuanto a contenido pero magníficas por la calidad de las obras y el contexto en que se inscriben.

tríptico de miraflores

En primer lugar la muestra de Rogier van der Weyden – uno de los llamados “primitivos flamencos” junto con Campin y los hermanos Van Eyck- que además del Descendimiento –una de las obras maestras del Prado-  ha reunido  por primera vez:  El Calvario,  El Tríptico de Los Siete Sacramentos  y  El Tríptico de Miraflores  que constituyen el legado esencial del pintor; estaba yo contemplando la última de las obras mencionadas con cierto detenimiento – son tan ricas en detalles y símbolos que precisan una observación tranquila- cuando oigo una voz a mis espaldas por estribor que murmura: “la contemplación de la pintura flamenca……”   y aunque no acostumbro a pegar la oreja a los grupos en los que el guía explica algo a sus oyentes, en este caso el tono y la cadencia me empujaron a ello e inconscientemente presté atención: ……”la contemplación de la pintura flamenca  ayuda a mejorar el swing”…..al volver la cabeza me encuentro la media sonrisa de un amigo, un viejo almirante, viejo como yo, que también había cambiado los “palos” por los lienzos ese día, y sin mediar más palabra entre nosotros, continuamos con lo nuestro, yo en el Tríptico y él en el Calvario, con su mujer.

Y ya que….la de Picasso.

En el edificio antiguo, en la galería central apoyadas sobre grandes paneles blancos, las 10 obras de Picasso ocupan el centro de la galería entre obras maestras de gran formato de Tiziano, Rubens, Carracci o Goya y sus  figuras dialogan con toda naturalidad con los grandes maestros antiguos. No es la primera vez que una obra de Picasso, que fue director de la pinacoteca desde París durante la guerra civil española y visitante habitual en sus años de juventud, cuelga en el museo, pero sí es la primera vez en la que se ha podido reunir cuadros esenciales de sus diferentes etapas: Los dos hermanos, Hombre mujer y niño,  Panes y frutero con fruta sobre una mesa,  El aficionado, Mujer con guitarra, Arlequín sentado, Mujer con sombrero sentada en el sillón, Muchachas a la orilla del Sena según Courbet, Venus y Amor y La Pareja.

Pablo Picasso (1881–1973); Le couple; 10. Juni 1967

Empieza la muestra con una pareja en el extremo norte de la galería, Los dos Hermanos, y termina con otra, La Pareja (La Couple) en el extremo opuesto, parece que me persiguen las parejas desde que les di categoría propia en el blog, en este caso son especialmente interesantes; los dos hermanos a mi me parece una pintura maravillosa, pertenece a los principios del artista (1906) los tonos terracota, la ausencia de detalles, la pureza de la imagen, sólo la diferencia entre el acabado de los rostros parece encerrar todo el mensaje de la escena.

Estas obras han sido cedidas por el Kunstmuseum Basel de Basilea; como saben ustedes, Basilea es una ciudad suiza fronteriza con Francia y Alemania, entre los Vosgos y la Selva Negra, de gran tradición cultural –tiene cerca de 40 museos- y en el ámbito del mercado del arte es una referencia mundial por celebrar cada año, en este mes de junio precisamente la feria de arte más importante internacionalmente: Art Basel. Picasso regalo cuatro de sus pinturas a la ciudad de Basilea en agradecimiento a sus ciudadanos, cuando se enteró de que éstos se habían movilizado para evitar que dos de sus obras más importantes, los dos hermanos y el arlequín, que se hallaban en depósito en el museo, fueran vendidos por su dueño que se encontraba falto de liquidez.

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3 comentarios en “Rogier  y  Pablo

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