11 horas con Silvia

Dogme 5Dogma 95  fue un movimiento fílmico vanguardista iniciado en 1995 por los directores  daneses  Lars von Trier  y Thomas Vinterberg, quienes crearon el Manifiesto del Dogma 95 y el Voto de Castidad,  que constituyen las reglas para hacer cine basado en valores tradicionales de historia, actuación y tema, excluyendo el uso de elaborados efectos especiales o tecnología, al sugerir que uno puede realizar una película de calidad sin depender de grandes presupuestos como los hollywoodienses. Este movimiento es heredero de los sucesivos intentos de reinventar el cine desde Jean-Luc Godard, y se inspiró en un artículo del también cineasta François Truffaut, publicado en la revista francesa Cahiers du Cinéma en 1954.

Las normas, conocidas como el Voto de Castidad se resumen en  lo siguiente: Los rodajes tienen que llevarse a cabo en locaciones reales. El sonido no puede ser mezclado separadamente de las imágenes. Se rodará cámara en mano. Película en color. La luz artificial no está permitida. Se prohíben los efectos ópticos y los filtros. No puede tener una acción o desarrollo superficial. Se prohíbe la alienación temporal o espacial. …….Entre las películas Dogma más conocidas basta citar: La celebración,  Los idiotas, The King Is Alive, Lovers, Fuckland…….

Pues bien la pequeña historia de hoy es un guión Dogma en cuanto que se ajusta al voto de castidad: la duración temporal es la real y se desarrolla de forma progresiva, sin saltos en el tiempo, no hay efectos especiales y  todas las demás condiciones enunciadas. Se trata de una pareja extravagante, no en el sentido peyorativo que se da hoy en día al término sino en el de los aspectos peculiares de sus respectivos caracteres que no es fácil encontrar en los libros  y clasificaciones psicológicas; se pasa de puntillas sobre las circunstancias de su primer contacto, aficiones comunes, charla, aperitivo, algún mensaje, un posible objetivo compartido y se llega al principio de la trama.  El encuentro se produce en un almacén de objetos desclasificados en dónde ella pretende adquirir algo que lleva tiempo buscando y él le ha sugerido que allí lo podría encontrar; la escena es corta, salpicada de miradas al vehículo aparcado en segunda fila y de conversación intrascendente. De allí se dirigen al garaje de él y a continuación suben al apartamento. El lugar no es muy grande, la cámara lo recorre con los ojos de ella y enseguida se sientan en el sofá y entran en materia hablando sobre el referido proyecto-objetivo del que no dan muchas pistas –quizás el guionista tiene miedo de que le copien la idea-;  pasa el tiempo, se quitan la palabra, discuten con alegría, se hacen bromas, pero la conversación sigue y sigue hasta que de repente él recuerda que la había invitado a almorzar,  y levantándose aparece con un menú impreso en un folio en formato wordart que  es motivo de sorpresa y reconocimiento –el hambre había hecho aparición y parecía que la conversación no acababa nunca-; se comparten tareas en la cocina y se ponen de manifiesto nuevos gustos de ambos en algunos de los cuales hay coincidencias; bueno, al almuerzo le sigue la sobremesa, la conversación no  necesita alicientes, se pasa de lo divino a lo humano, se le sigue dando vueltas al proyecto secreto y el tiempo sigue corriendo, alguna pausa de silencio aprovechada para intentar leer cada uno en un extremo del sofá ; han pasado cinco horas,  no han hecho intención de poner la tv ni se han ido a la cama, el espectador empieza a sentirse descolocado, no sabe qué pensar, a todos nos gusta anticiparnos al final cuando logramos ponernos en situación en una trama de ficción, pero esto, esto no hay quien lo entienda. Hay amor, desde luego, no existe la amistad sin amor, pero es diferente, los diálogos son interminables, qué filigranas, qué riqueza de pensamiento, cómo esquivan y cómo atacan; me resulta difícil describirles la escena con palabras  y el espacio de esta entrada no permite reproducir todo lo que hablan, al final llega la noche y salen de casa para dar un largo paseo, más palabras, él la coge del brazo para cruzar las calles, más risas, más propósitos de ahondar en el tema debatido; en una terraza se toman unas croquetas y después, al amanecer, ella sale del garaje y cada mochuelo a su olivo.

No les puedo contar el final, no sé si lo tiene, ya han pasado las 11 horas, no sé si habrá segunda parte, sólo les voy a relatar las palabras con las que él la despide: Eres encantadora, eres admirable, tienes unas gotas de atractivo, unas gotas de inteligencia, unas gotas de glamour, unas gotas de ingenio, unas gotas de empuje, unas gotas de indecisión, unas gotas de hosquedad……eres como una enciclopedia.enciclopedíe

Y dejando la historia sin terminar llegamos a la Enciclopedia, a la Encyclopedie de Diderot y D’Alambert , que es adónde quería llegar para comentar la novela de Arturo Pérez Reverte: Hombres Buenos que narra las peripecias de dos académicos de la lengua, españoles, que viajan a París para adquirir un ejemplar de la obra citada -prohibida en España-, cuando está a punto de estallar la Revolución Francesa. El autor, Pérez Reverte, fue un joven periodista revolucionario que ha devenido en pausado escritor y académico crítico con los dislates de la sociedad actual pasados por el filtro del sentido común y la experiencia; en esta novela podemos encontrar una segunda lectura en la que pone en la picota el nacimiento de los nuevos revolucionarios que pronto se harán viejos conservadores, y aparte del estilo rococó que utiliza para mezclar la historia, la ficción y la actualidad del novelista que la va a escribir -que a algunos puede gustarle menos-, la novela es ágil y de fácil lectura.

hombres buenos

¿De quién es esa novela? – pregunta Silvia a su compañero – ¿de Pérez Reverte? ….el mohín de su expresión es tan elocuente que  hace innecesario continuar la conversación.

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6 comentarios en “11 horas con Silvia

  1. Con Pérez Reverte vivo un sinvivir.Inicialmente, me embaucó con su frescura. Pasé a no soportarlo con sus alatristesvarios. Me volvió a embaucar con alguna novela pseudohistórica cómo Cabo Trafalgar o El asedio. Esta de Hombres buenos, me parece pesada y demasiado didáctica, para los que no tenemos aspiraciones de escritor.

    Date: Sun, 12 Jul 2015 17:24:59 +0000 To: joseamarogener@hotmail.com

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