Asamblea en el Museo

La tarde del domingo empieza a cerrar el Paseo del Prado, cada vez menos coches, los castaños respiran  tranquilos, apenas unos viandantes pasan por delante del Palacio de Villahermosa, alguno se detiene ante el Museo.

-Ya no se puede entrar, la hora de visitas ha terminado – dice el vigilante ante el asombro del peatón que no pretendía entrar, sólo se había parado con curiosidad al ver como cerraban la cancela.

Salen los últimos rezagados, minutos más tarde, el personal del museo abandona el recinto una vez finalizadas  sus tareas, se apagan las luces, las dependencias se vacían, se conectan  las alarmas, el vestíbulo se calla, el silencio empieza a llenar las salas como el gas que se expande por todos los rincones cuando es liberado , … las nueve,…… las once…..

Retrato del Barón H.H. Thyssen-Bornemisza, Lucian Freud-Barón, Barón, ¿estArlequín con espejo, Pablo Picassoá usted dormido? Esta noche tenemos asamblea, ¿lo recuerda? Le espero a que baje del cuadro y subimos juntos a la primera planta, los ascensores deben estar desconectados.

-Gracias Arlequín, gracias por venir a buscarme; no, no estaba dormido, no  resulta fácil conciliar el sueño con esta expresión que me ha puesto Lucien. Pero no me llames Barón, llámame Enrique, al menos cuando estemos solos, te lo ruego, ya llevamos muchos años en Madrid y tenemos varias cosas en común como bien sabes, eres el único que está conmigo en la planta baja, no fue difícil conseguirlo. Ya estoy, vamos.

Se dirigen a la puerta de la sala 48, desde allí atraviesan el vestíbulo en diagonal y suben las escaleras con paso cansino, sin cruzar palabra, primer rellano, giro a la izquierda; se oye un rumor sordo, sin duda hay movimientos en la planta.

-Mira, aquellos del fondo son el Doctor  y Hugo  que no se separa nunca de su perro, ya están llegando.

dr haustein christian schad Otto Dix. Hugo Erfurth con perro, 1926.

-Vamos nosotros  por este otro camino aunque demos más vuelta, prefiero llegar  el último y no tener que esperar a nadie, sobre todo a la Duquesa.

-¿Estamos todos? ¿Dónde está Quappi? ¡Siempre tiene que llegar tarde alguien ¡

-Me temo que no vendrá, Barón, cuando nos descolgábamos Hugo y yo, ella no se movía en absoluto, no quise decirle nada por no incomodarla; pero hay más, el otro día , después de recibir el aviso para esta reunión, me pareció oír que hablaba sola, no estoy muy seguro de lo que decía pero creí entender  que esto le parecía una deslealtad hacia el Director, piensa que él lo debe saber todo sobre nosotros; para mí que le gusta Don Guillermo por que la ha tratado muy bien en sus conferencias.

Max Beckmann Quappi con sueter rosa 1932 John Singer Sargent retrato de Millicent, duquesa de Sutherland 1904-Por favor Doctor, acércate a buscarla, es imprescindible su presencia aquí, que comprenda  que esto no es una manifestación contra nadie, todos y cada uno de vosotros sois mis personajes elegidos, os he conocido realmente, os he visto con mis ojos sobre vuestros lienzos, he estudiado con detalle vuestra historia  y os he asignado una tarea para contribuir a la misión final de esta colección de pintura. Dile que el Director tendrá conocimiento de esta asamblea.

-Entonces Barón, ¿somos o no, tus cuadros preferidos? Porque hay muchos comentarios sobre tus gustos,…… los alemanes, las  mujeres, América, las vanguardias rusas, París quizás,….

-Mira Gastón, es una pregunta difícil de responder, cada uno de los cuadros de mi colección ha sido el preferido en su momento, las fechas en las que los descubro jalonan  momentos especiales de mi vida, hay una carga emocional importante en cada nueva adquisición; pero lo que he dicho antes es otra cosa distinta, vosotros sois “mis personajes”, que no es lo mismo, algún día os podré explicar las razones por las que os he elegido, hasta entonces os ruego simplemente que lo aceptéis. En cuanto a mis preferencias te diré que efectivamente mis raíces son alemanas, pero lo de mis gustos sería muy largo de explicar, acaso en otro momento; no me gusta ese tono de víctima que empleas al decir al final  “París quizás”,  no se corresponde con los hechos.

Ernst_Ludwig_Kirchner_-_Doris_with_Ruff_Collar Henri de Toulouse-Lautrec Gaston Bonnefoy 1891-Ya he avisado a Quappi, viene enseguida.

-Max y  Doris, os doy las gracias porque al  final habéis arreglado vuestras diferencias, en realidad  siete años no tienen tanta importancia para nosotros, el tiempo ha perdido su valor  y para mí es muy conveniente teneros a  los dos cerca de esta sala que,  además de ser una encrucijada, tiene un significado especial: representa un  sentimiento de independencia dentro de una arraigada  tradición familiar.

-Barón, ya le dije hace tiempo que me gustaría estar con Misia y con Kiki, somos de tres generaciones distintas pero creo que  tenemos cosas en común, nos tienen a una en cada sala, como a las vigilantes.

-Me alegro de  que conserves el sentido del humor, Laura, a veces tu mirada distante nos hace pensar que no pisas el suelo, ya sabes que no podemos elegir el sitio, hay unos criterios,…. Bueno, estamos ya, Millicent gracias por venir,  Quappi, te incorporas al grupo, puedes estar tranquila.

Retrato de una mujer con un cigarrillo (Kiki de Montparnasse) Kees van Dongen Pierre Bonnard Misia Godebska 1908-Barón ¿qué nos quieres decir? ¿Lo de avisar al Director es  posible?

-Mi querido Hugo, todos los aquí presentes, formamos parte de un complejo mecanismo de comunicación, que ideó un alemán  por cierto, el cual nos permite  mandar un mensaje al Patronato a través de la Dirección del Museo en determinadas circunstancias; el procedimiento figura en un protocolo secreto que se unió a la documentación original de constitución del Patronato del Museo. En la actualidad se dan esas circunstancias y por eso os he convocado para deciros que voy a  mandar ese mensaje. Se trata de la colección de Carmen, hemos visto con satisfacción que ha prolongado el préstamo, pero la situación económica está  muy complicada. La queremos tener de compañera,  aquí al lado. El gran peligro nos viene de Asia, hemos oído algunas cosas preocupantes…….

Kokoschka, Doble retrato de oskar k. Edvard Munch atardecer 1888-Barón, de acuerdo con el mensaje, pero, ¿cómo se lo vas a hacer llegar?  Y  además ¿cuál es nuestra tarea?

-Muchas preguntas Quappi, quizá en el 25 aniversario tenga más de mil palabras para responderte, mientras tanto confía en mí.

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8 comentarios en “Asamblea en el Museo

    • John Singer Sargent, el más afamado retratista de sociedad del último tercio del siglo XIX, nació en Florencia, hijo de padres norteamericanos. Recibió sus primeras lecciones de arte en Roma en 1868 y después en la Accademia delle Belle Arti de Florencia. En 1874 fue admitido en el taller de Carolus-Duran, afamado retratista de París, que le inculcó el interés por el color de Diego Velázquez y la pincelada de Frans Hals. Durante un viaje en 1879 y 1880, en el que visitó, entre otros lugares, Holanda y España, observó y copió la obra de estos dos artistas. Un año más tarde conocería a James Whistler en Venecia
      Debutó. por primera vez en el Salon de París en 1877 y su fama como retratista creció rápido en el ambiente artístico francés. Sin embargo, la exposición de una de sus obras en 1884, el retrato conocido como Madame X (Nueva York, The Metropolitan Museum of Art), provocó un gran escándalo que hizo que no tardase en abandonar Francia para establecerse en Londres, donde continuó su labor de retratista. En torno al cambio de siglo, Sargent era aclamado como el mejor retratista de su tiempo. Su vida en la gran ciudad estuvo intercalada con estancias en Estados Unidos y veranos en lugares pintorescos del sur de Europa y de los Alpes. En esos parajes comenzó a experimentar y a pintar al aire libre al modo de los pintores de la Escuela de Barbizon
      Durante. su vida fue muy prolífico, coleccionó arte y fue amigo de grandes personalidades de la época, como Claude Monet, Henry James e Isabella Stewart Gardner. En torno a 1897 era ya miembro de la Royal Academy of Art de Londres, de la National Academy of Design de Nueva York y de la Legión de Honor francesa
      A. pesar de no residir nunca en Estados Unidos, su relevancia en la escena americana se dejó sentir en un gran número de encargos. Éstos no se limitaron a su faceta de retratista, sino que se le encomendaron diversos ciclos murales para la ciudad de Boston y la Harvard University
      A. partir de 1907 Sargent abandonó casi absolutamente el género del retrato, en favor de un mayor interés por la técnica de la acuarela y los estudios de paisaje. Durante la Primera Guerra Mundial realizó una serie de dibujos del frente francés por encargo del Ministerio de Guerra británico. Murió en Londres en 1925

      • disculpa por la errata pero no entendía tu pregunta hasta comprobar en el post que había puesto la etiqueta equivocada “sargent sirvent”, efectivamente el “sirvent” era “singer”. Lamento el tiempo que te he hecho perder con esta equivocación, no hay un “sargent sirvent”, al menos no que yo sepa.

  1. Me encanta este modo de interacción entre personajes, mientras el protagonista, aquí el Barón, de forma indirecta nos va contando una situación o una historia. Recuerdo que yo, desde el bachiller, hacía mis redacciones de esta forma. Gracias por ese recuerdo

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