El menú surrealista

Les había dejado hace varias semanas con la cocina con nombre de mujer y les prometí, creo recordar, contarles alguna de las recetas que acompañan las historias, que no son más que eso, lo digo para aclarar interpretaciones desbocadas. Íbamos a empezar con aquella del cadáver exquisito, evocando el famoso juego de los surrealistas, de ahí el título, ahora que por todas partes se habla de París. 

………Verla fue como volver a ver el cuadro. No se lo confesé porque sólo habíamos compartido un día y una noche y yo  recordaba el cuadro que formaba parte del paisaje diurno. Recordaba mejor al cuadro que a ella, que fue el centro de mi paisaje durante la noche. Por eso me sorprendió cuando me anunció su llegada y sus deseos de encontrarse conmigo. Le había prometido una cena surrealista en Barcelona, con ocasión de unos saltos de exhibición con motivo del día de las Fuerzas Armadas, figúrense los  años que hace,  y ahora se presentaba a reclamar el pago de la deuda.

salto en Barcelona

 

 La primera vez me había bastado con alterar ligeramente un verso de Bretón para seducirla, “Votre sourire est fait pour l’expiation des plongeurs de perles”. Había presumido de ser un maestro del cuarto resorte sensual, pero esto no es suficiente para que una madrileña profundice en la lectura de los surrealistas y me sorprenda citando a Crevel al llegar: “Creo en el Dios de los encuentros”  dijo con cara de jovencita con la lección aprendida. Me di cuenta de que no había adquirido defecto alguno y que mantenía intactas las cualidades, especialmente la belleza. Éluard lo había dicho de Crevel y me confirmaba el acierto de Marisa al utilizarlo en el saludo. Sus avances en el estudio del surrealismo me hicieron pensar que podríamos compartir un cadáver exquisito para la cena. Y éste es el menú que le propuse:

                                                          menú CADÁVER EXQUISITO  

Ponemos los ingredientes en boles individuales y los tapamos con papel de aluminio para ocultar el contenido. En una mesa disponemos los veinte boles, nuestra invitada debe escoger uno de cada fila y quedarse con diez. Con lo escogido se prepara una ensalada. Una de las variantes posibles, para aprovechar todos los ingredientes, es que cada uno de los comensales escoja, alternativamente, uno de los ingredientes de cada fila. Obviamente las combinaciones posibles son casi infinitas El juego se basa más en las texturas que en los sabores, de manera que cualquiera de los ingredientes puede ser sustituido por otro de similar textura.

Para preparar el segundo plato podemos jugar más con los sabores, prepararemos una brocheta con los ingredientes y como tenemos menos, podemos otorgar una palabra a cada uno de ellos  y pedirle a nuestro acompañante que construya frases con ellas, de esta manera obtendremos la composición de cada brocheta. Me permito sugerir -a Marisa le encantó- partes del cuerpo y acciones, yo lo hice así: labios y acariciar, oreja y lamer, mano y morder, cuello y besar.

Para no dejarlo todo al azar podemos preparar una salsa de hierbas para untar las brochetas. Se mezclan todos los ingredientes y se ponen a cocer, a fuego lento, en una cacerola tapada durante un cuarto de hora. Las brochetas se untan con la salsa caliente en el último momento de la cocción.

Sobre el vino no hay discusión posible, vino nuevo, vino joven. Si queremos continuar con el juego del cadáver exquisito durante el postre debemos procurar que aparezca la palabra abrazo. L’étreinte poétique comme l’étreinte de chair tant qu’elle dure défend toute échappée sur la misère du monde. Y si no, …. nos queda la opción de jugar con la tablet.

parís era mujerY les decía al principio lo de París, para hablarles de libros,  “Paris era mujer”,   es el título del que ha escrito Andrea Weiss  que viene a significar el retrato colectivo e ilustrado de una comunidad única de mujeres que llegó a conocerse con el nombre de “mujeres de la orilla izquierda”. Las escritoras Colette, Djuna Barnes y Gertrude Stein, poetisas, pintoras, editoras.. y otras quizás menos conocidas de las que les hablaré este otoño seguramente, para no mezclar las churras con las merinas.

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5 comentarios en “El menú surrealista

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