Cariño a raudales

No hay una frase mejor para iniciar la entrada de hoy, y no es porque se me haya ocurrido a mí, que ya saben ustedes que soy un poco esponja y me apropio de lo que oigo o veo a mi alrededor si me parece interesante para traerlo al blog, la frase va dedicada a esta niña guapa que pronto dejó de ser niña pero nunca dejará de ser guapa por dentro y por fuera, a esta niña capaz de arrollar a un monovolumen con su vespino y de perfumar como la más aromática  de las flores,   a este faro de la feminidad y la dulzura que va siempre dando las gracias por todo en vez de ”reivindicar su derechos“ , que es lo que hace la mayoría,   a esta mujer que levanta una pequeña empresa en plena crisis y contribuye a la vez a la cuenta de resultados del gigante de la manzana, porque ella es consciente de que cuando amenaza una gran tribulación es que se aproxima un gran beneficio, y tarde o temprano todos nos sentamos frente a un banquete de consecuencias. Como dice el Génesis, una mujer se encuentra a si misma cuando encuentra el amor; el hombre intenta conquistar el mundo y en este esfuerzo se agota, la mujer en cambio conserva la vida y la renueva, también la del hombre que en la mujer conoce su propia debilidad y finalmente la acepta. Es la historia de otra mujer, es la historia de Marta.

marta y maria-Diego_Velázquez_008

Pero no podríamos pasar por alto la referencia a Marta de Betania, santa Marta.  Para los católicos es patrona de cocineras, sirvientas, amas de casa, hoteleros, casas de huéspedes, lavanderas, de las hermanas de la caridad, del hogar. Todas son asociadas con su papel en las historias de la Biblia, donde se la muestra como una mujer servicial, atenta y acogedora, y así nos la representa Velázquez que no se prodiga demasiado en escenas bíblicas pero que en esta obra nos da una nueva lección de composición, de modernidad y de inteligencia, la doble ventana podría llamarse este magnífico cuadro que se encuentra en  la National Gallery de Londres, Cristo en casa de Marta y María,  y que pertenece a su primera etapa de formación en Sevilla, donde vivió hasta su definitivo establecimiento en la Corte en Madrid. Se trataba de la ciudad con una población más abundante y variada del país, y su importancia como centro de actividad económica e intelectual fue muy grande. En el campo pictórico convivieron los últimos representantes de manierismo con artistas receptivos a las nuevas corrientes naturalistas. Velázquez fue uno de estos, como demuestran sus obras, en las que existe un énfasis en la descripción precisa de personajes y objetos, un gusto por los colores terrosos y un interés por escenas y personajes tomados de la experiencia cotidiana. Ese interés por la vida cotidiana se expresó en escenas de taberna o de vendedores callejeros, y también en varias pinturas religiosas en las que existe una extraordinaria interacción entre la experiencia de lo real y la historia sagrada, y en las que el artista dio pruebas de su gusto precoz por la paradoja narrativa. En Cristo en casa de Marta y María,  el primer término lo ocupa una escena de cocina, que da paso, al fondo, a los personajes evangélicos. Se trata de un recurso que Velázquez pudo aprender de cuadros y estampas flamencas, que demuestra su interés por reflexionar sobre las fronteras entre la realidad y la historia, y que volveremos a encontrar en Las hilanderas, al final de su carrera. Son obras que atentan contra el principio clasicista según el cual el motivo principal debe ocupar un lugar también principal en la composición, y que muestran el deseo de singularidad que animó a su autor. Nos enfrentamos aquí, y por eso lo traigo, al dilema de lo principal y lo menos principal  que tantas veces confundimos, de los tres hermanos, la del dulce nombre y el que volvió del más allá, pueden parecer los protagonistas de esta familia según el evangelio de Lucas,  y Velázquez nos coloca a Marta en primer término desafiándonos,  quién quiere más a Jesús?  La que le escucha arrobada  o la que organiza  la preparación  del almuerzo con diligencia.

i am pilgrimDicen que peregrinos propiamente son los que van caminando a Santiago de Compostela, los que se dirigen a Roma son los romeros y los que lo hacen a Jerusalén son los palmeros.  La del cariño a raudales es además una lectora empedernida y le voy a recomendar una novela  de Terry Hayes que se titula I am Pilgrim, es de esas que se leen con avidez a pesar de sus mil páginas, se trata de  un agente secreto que quiere cerrar una etapa de su vida pero se ve involucrado en una trama muy interesante, una carrera trepidante contra el tiempo y, sobre todo, contra un enemigo sofisticado e implacable. Si la leen ustedes y les gusta puede que le encuentren sentido a su inclusión en este post.

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4 comentarios en “Cariño a raudales

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