Navidad en el desierto

Al llegar estas fechas no puedo uno por menos que mirarse en el interior y sacar los recuerdos. Nos dicen que esta nochebuena de 2015 coincide con una fase de la luna especialmente mágica, la luna llena, fenómeno que no es muy frecuente ya que la última vez que coincidió fue hace unos cuarenta años y que no volverá a repetirse en otros veinte al menos. En aquel año, 1974, unos cuantos españoles pasamos la Navidad en el desierto, en la antigua provincia del Sáhara Español, territorio que administra actualmente Marruecos y que reivindica con tesón el pueblo saharaui. Me tocó vivirla, en concreto, abarracado con toda la compañía, en la cadena de dunas al noroeste del puesto de Daora a escasos kilómetros de la frontera norte y les puedo asegurar que no recuerdo como estaba la luna, a pesar de que el cielo despejado y brillante de estrellas era el techo de nuestros sueños en aquel campamento improvisado, lo que si recuerdo era la sensación que produce no ver ningún árbol en el paisaje, la sensación de soledad, la sensación de no Navidad.

arbre_du_tenere_by_Sternenstaubfinger

Les traigo hoy como felicitación esta imagen del Árbol de Teneré en el desierto del Sáhara (Níger) y su pequeña historia. El Árbol de Teneré o Árbol Perdido como también se le conoce es una especie de acacia que, al parecer, formó parte de un conjunto mayor repartidas en grandes extensiones de desierto, de ahí la fascinación e intriga de cómo sobrevivir en una zona árida y seca.

Cuando el grupo de árboles creció en el desierto, éste era mucho menos seco de lo que es hoy en día y de todas las acacias, ésta es la única que sobrevivió y permaneció aislada en unos 400 km a la redonda, la única superviviente por lo que parece. El lugar donde se encontraba el árbol, no podemos calificarlo de zona aislada, ya que, aunque estaba en pleno desierto y no había allí más elementos que ella, era zona de paso de las caravanas y por ese motivo muy frecuentada, pero nunca jamás este árbol fue dañado por ningún animal que intentará comer sus verdes hojas, ni tampoco por ninguna persona para hacer fuego con sus ramas, siempre fue considerado como un árbol tabú, como si fuera algún tipo de superstición pasando a ser como un faro terrestre, como punto de referencia hacia el final de su destino.

La comunidad científica, quiso averiguar cómo, este árbol, se mantenía vivo y verde, en un desierto, en el gran desierto; no se podía creer en algo divino, sino buscar una explicación científica y así fue como en 1939 se cavo un pozo cerca de la acacia y descubrieron que sus raíces llegaban a un manto freático a 36 metros de profundidad.

Por desgracia, la vida de este curioso árbol no iba a ser mucho más longeva en el tiempo, sobrevivió a camellos, sobrevivió a tribus que pasaron año tras año sin dañarlo, sin rozarlo, pero sería en 1973 cuando un conductor libio chocó contra él, según dicen, por venir demasiado borracho. El ejemplar muerto fue trasladado al Museo Nacional de Níger y hoy en día, su lugar lo ocupa una figura metálica de forma “similar” a un árbol. Este árbol y la posterior estructura metálica fueron objeto de una película, La Gran Final (2006), donde tuvieron un papel destacado.

Todo esto viene a cuento con el papel de los árboles en las antiguas creencias y en la cultura universal, desde los árboles singulares del Jardín del Edén, que como todos ustedes saben eran dos el árbol del conocimiento del bien y del mal o árbol de la sabiduría y el árbol de la vida, a través de la historia de los pueblos nos vamos encontrando con el culto a las diferentes manifestaciones de árboles especiales, Persia, Mesopotamia, Egipto, la India, China, Turquía, Europa, América, las religiones monoteístas y las politeístas, todos sin excepción hacen mención a sus árboles sagrados. Como no es el objeto de esta entrada hacer un análisis pormenorizado de ellos, sólo les voy a traer a la memoria un árbol famoso en la pintura universal,  el árbol de la vida de Gustave Klimt. ¿Hay algún pintor que no haya pintado nunca un árbol?

arbre-de-vie-gustav-klimt

Voy a terminar con un villancico, Navidad azul, Navidad de anticiclón, Navidad del desierto,…. ya lo conocerán ustedes con toda seguridad, pero por repetido no deja de ser emotivo, Elvis Presley y su hija Martina McBride, unidos por el milagro de la técnica que hace este salto en el tiempo, nos dedican a dúo este Blue Christmas del que les dejo la letra para los que lo quieran cantar acompañando el video:

I’ll have a Blue Christmas without you
I’ll be so blue just thinking about you
Decorations of red on a green Christmas tree
Won’t be the same dear, if you’re not here with me

And when those blue snowflakes start falling
That’s when those blue memories start calling
You’ll be doin’ all right, with your Christmas of white
But I’ll have a blue, blue blue blue Christmas

You’ll be doin’ all right, with your Christmas of white,
But I’ll have a blue, blue Christmas

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4 comentarios en “Navidad en el desierto

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