Ne me quitte pas

Para los que pertenecen a mi generación, y para otros muchos seguramente, París era un sueño inalcanzable; en aquella época, en la que los viajes no estaban al alcance de cualquiera y el francés era el único idioma moderno que se estudiaba en la casi totalidad de los colegios, las canciones de moda en la lengua de Molière eran muy pegadizas y nos hacían soñar con un país misterioso, lleno de encanto y de peligros y de una modernidad desconocida en España. Francia era París,  francés eran Jacques Brel, Edith Piaf, Françoise Hardy, …. y las canciones de todos ellos.

Por eso ahora, al recordar París tras los terribles atentados de hace unas semanas y con la mente y el corazón más fríos de lo que en el primer momento se había apoderado de todos nosotros, me parece que hay que desmarcarse del pensamiento de venganza más o menos camuflado bajo el manto de justicia que anida en la mente de una buena parte de nuestros conciudadanos europeos y occidentales en general, porque aunque la rabia nos empuje a buscar soluciones maximalistas para oponernos al terrorismo, tenemos que darnos cuenta de que en la confrontación de voluntades en la que uno de los bandos se rige por la irracionalidad, la coacción no sirve como freno ya que los modernos terroristas anteponen sus fines-consignas al riesgo de perder la libertad o la propia vida, y por eso hay que pensar en otro estadio del problema. Por supuesto que las medidas de seguridad que se están adoptando evitarán algunos otros atentados similares y salvarán muchas vidas, aún a costa de restringir nuestra libertad y provocarnos grandes molestias en los controles, pero dichas medidas no sirven para erradicar las conductas criminales de quienes dicen actuar en nombre de su religión.

el rapto de las sabinas

Y a santo de qué viene todo esto, me preguntarán ustedes. Bueno pues hoy les quiero contar la historia del Rapto de las Sabinas, que es un cuadro monumental que pintó Rubens y se creyó durante muchos años que  había desaparecido en el incendio del Alcázar, sin embargo, parece ser que se salvó de la quema y, aunque deteriorado, está actualmente entre los tesoros del Patrimonio Nacional en el Palacio de Oriente. El tema se repite con frecuencia en la pintura, sólo por mencionar algunos de los pintores conocidos que lo utilizaron recuerdo aquí a Poussin, a Degás que copia el anterior, y a Pradilla dentro de la pintura española de historia del siglo XIX, entre otros.

El episodio narrado por los autores romanos Tito Livio, Plutarco, Virgilio y Ovidio, nos lleva a la Roma primitiva, en la época de su primer rey, Rómulo, su fundador, en dónde la falta de mujeres lleva a los romanos a tramar una traición para dotarse de esposas que aseguren la continuidad de la ciudad. Rómulo invita a los sabinos, sus vecinos, a una fiesta en la ciudad. A su señal, cada romano se hace con una sabina, eliminando cualquier resistencia posible de los hombres. Éste es el momento que recrea la escena que es de una gran agitación, aunque los gestos se subordinan al mensaje que es apropiado a cada situación. Esta panoplia de gestos de todos los personajes anónimos que se ejecutan como en un ritual predeterminado es un ejercicio complicado de lógica matemática, con el que se busca someter una escena de violentas pasiones a un orden intelectual.

Y esta pintura me trae a la memoria el secuestro reciente de más de doscientas jóvenes por los terroristas de Boko Haram en Nigeria, y la captación de mujeres simpatizantes con la causa del mal llamado Estado Islámico, que, aunque se consideren hechos aislados y sin conexión, nos recuerda cómo se repite a lo largo de la historia el ritual de utilizar la capacidad de procreación de las mujeres como estrategia demográfica de expansión y la necesidad de alimentar esa producción de carne de cañón,  consiguiendo mujeres dispuestas a parir hijos para la causa; es posible que dentro de varias generaciones haya desaparecido esta lacra de la humanidad que constituye el terrorismo indiscriminado, porque las mujeres musulmanas se nieguen a nutrir con sus vientres la recluta de nuevos suicidas para inmolarse en aras de la sinrazón.

portada_no-me-dejes-ne-me-quitte-pas_maxim-huerta_201509171415En realidad, había empezado esta entrada con una bonita canción francesa que ha dado lugar a la novela del mismo título ne me quitte pas, escrita por Máxim Huerta, que hoy les quiero recomendar; es una historia de mujeres que nace para el lector en L’Étoile Manquante, la floristería del señor Dominique, que es el lugar preferido de Mercedes y Tilde, dos españolas que llevan más de cuarenta años trabajando en Francia. Las dos creen que están solas, porque a Mercedes la abandonó su marido nada más cruzar la frontera y Tilde no fue capaz de encontrar a quien la quisiera. Un buen día, se instala en sus vidas un huracán encarnado en la joven Violeta, que llega de Madrid huyendo de un amor que se empeña en perseguirla. Yo sé que les va a gustar.

Sabiendo que ese muérdago no traería beso ni siquiera deseo, ni suspiro, ni apetito de amor…………………

Ne Me Quitte Pas

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3 comentarios en “Ne me quitte pas

  1. Me has hecho rememorar aquel mundo feliz y sin demasiadas complicaciones que fue el de mi adolescencia, recordando las canciones en francés a las que aludes y también de aquel et maintenant de Gilbert Becaud que tanto sonaban en nuestros guateques. En fin, nada que ver con la otra realidad que describes y que ahora desgraciadamente vivimos.

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