Epimeteo, Pandora y la investidura

En la mitología griega Epimeteo (el del pensamiento tardío) era hermano de Prometeo (el del pensamiento reflexivo y previsor). Ambos actuaban como benefactores de la humanidad, pero mientras que Prometeo se caracteriza por ser ingenioso e inteligente, Epimeteo se representa como algo tonto. Ambos eran titanes, hijos del titán Jápeto y de la oceánide Clímene.

D.G.Rossetti, Pandora - -

D.G.Rossetti,   Pandora 1828-1882. 1878.  Liverpool, Museum.

En un tiempo en que los dioses existían, pero no los seres mortales, después de que modelaran todas las especies, Zeus les encargó a los dos hermanos titanes, que proporcionaran diferentes cualidades a cada uno de los seres vivos que habían creado. Puestos a la tarea dotaban a unos de gran rapidez, a otros les daban armas, a otros alas, a otros les dieron la fuerza y después les suministró alimentos a cada una de las especies para que sobrevivieran. Pero Epimeteo gastó sin darse cuenta todas las facultades y dejó a la especie humana desprotegida, sin abrigo, sin calzado e inerte. Prometeo al no encontrar otra manera de salvar a los hombres decide robarle la sabiduría de las artes a Atenea y el fuego a Hefestos ofreciéndoselo como regalo a los seres humanos que desde entonces son los únicos seres vivos que dominan el fuego y la sabiduría.

Para vengarse de esta gran ofensa, Zeus mandó a Hefestos crear una mujer de arcilla llamada Pandora, a la que dio la vida y envió por medio de Hermes a la casa de Epimeteo llevando una jarra (que algunos han llamado caja) que contenía todas las desgracias (plagas, dolor, pobreza, crímenes, hambre, etc..) con la que Zeus quería castigar a la humanidad.

Aunque Prometeo advirtió a su hermano de no aceptar ningún regalo de los Dioses, y Epimeteo lo rechazó una vez, acabó aceptando a Pandora que abrió la jarra de las desgracias dejando salir todos los males. Así castigó Zeus a la humanidad por el robo del fuego y las artes de Prometeo. Sólo quedó dentro de la jarra la esperanza, por esa razón se dice que la esperanza es lo único que le queda a un hombre que lo ha perdido todo.

Prometeo fue castigado además encadenándole en las montañas del Cáucaso, pero esa historia la dejaremos para otra vez.  Al final Epimeteo, unido a Pandora, tuvo una hija, Pirra la roja, que unida a Deucalión (hijo de Prometeo) fueron los padres del género humano tras el gran diluvio. Ya sé que es un poco lioso esto de la mitología y no crean que el traer aquí a Pirra la roja tiene ninguna intención política oculta en relación con la situación actual en España, aunque la conducta de algunos políticos con su “pensamiento tardío” y sus ganas de abrir la caja de Pandora nos lo pueda recordar. En realidad, en el contexto del diálogo de Platón, Epimeteo, el ser en el que los pensamientos siguen a la producción, representa la naturaleza en el sentido del materialismo, de acuerdo con que el pensamiento viene después que los cuerpos sin pensamientos y sus movimientos irreflexivos.

Epimeteo_Pandora_ElGreco

Encontramos en el madrileño museo del Prado dos pequeñas esculturas en madera atribuidas al Greco y datadas en la primera década del siglo XVII, que posteriormente han sido identificadas como Epimeteo y Pandora y se dieron a conocer en 1945 por su entonces propietario y descubridor, el conde de las Infantas. El diálogo que percibimos en esta pareja, invención de Hesíodo en el siglo VIII a. C., parece anteceder a la apertura de la caja en la que se contenían los males que asolarían a la humanidad por acceder ésta al secreto del fuego. Aunque la caja suele aparecer en las manos de Pandora, en esta versión es Epimeteo, el hermano irreflexivo de Prometeo, quien la sostiene. Las dos figuras siguen modelos de la escultura clásica, presente también en la obra de Durero. Desconocemos las circunstancias en que fueron creadas, pudieron ser un encargo concreto o ser una creación para uso del propio artista, sirviendo tanto para su uso en el taller, como modelos para composiciones pictóricas, o para el ornato privado de su casa. En cualquier caso, representan un unicum en la producción del Greco.

 fotografía de julia cameron

Pero dejemos a Pandora de momento y vayamos a hablar de otra mujer para no perder la costumbre. Julia Margaret Cameron fue una fotógrafa inglesa  del siglo XIX que se dedicó al retrato fotográfico de corte artístico, así como a la representación escenográfica de alegorías que la enmarcan en la corriente de la fotografía academicista. Llegó a exponer en la Exposición Universal de 1870, y su obra fue reconocida póstumamente, junto a la de Lewis Carroll, gracias a su reivindicación por parte de los fotógrafos del pictorialismo, así como al apoyo del grupo literario de Bloomsbury y a su sobrina nieta Virginia Woolf. En 1868 expone en la “Galería Alemana de Londres” y Charles Darwin la contrata para que realice sus retratos.

Lo más singular es la forma de ver la fotografía de Cameron. La Literatura, el Renacimiento, la Pintura Pre-Rafaelíta y la Biblia influenciaron su obra. En una carta dirigida a un amigo, Cameron le explicó su intención de alinear la fotografía con el arte, escribió: “mis aspiraciones son ennoblecer la fotografía y alzarla a la categoría de arte, combinando la realidad con la poesía y la belleza ideal”. Creía que la fotografía era la forma para resucitar el arte sacro, para los victorianos el arte era una técnica, el arte fino era expresión, pero no necesariamente ético, pero el arte alto era el arte sacro.

Su personalidad es una mezcla de excentricidad, genio, instinto e inspiración. Una de sus preocupaciones era realizar obras genuinas, captar la belleza ideal que emana del rostro de sus modelos. Sus retratos de primeros planos son en realidad primerísimos planos tal vez con una intención metafísica. Se ve en estos retratos una clara influencia de una corriente de pensamiento muy de moda en la Inglaterra de la época que es la frenología, que sostiene que la inteligencia y el carácter de la persona está marcado en la forma de la cabeza, parece que en ello incide la obsesión por analizar los rostros, pero su intención última es profundizar hacia el interior.

La retrospectiva, la belleza rota, que la fundación Mapfre nos trae en este mes de la mujer sobre la fotógrafa inglesa Julia Cameron en el bicentenario de su nacimiento merece la pena visitarse. Poco valorada en su época hoy es reconocida como una artista con coraje que se mostró distante respecto de los cánones y representó la imperfección como expresión artística.

Tras pasar por el Victoria and Albert Museum de Londres llega a Madrid esta muestra fotográfica en la que se podrá disfrutar de 120 imágenes en las que la artista captura el alma de los retratados, sobre todo mujeres y niñas, mostrando una belleza romántica y enfermiza, melancólicas, vulnerables, a la par que desafiantes. Cameron cambió la forma de mirar a las mujeres y a las niñas al retratarlas desaliñadas, de andar por casa, acercándose a la naturaleza femenina y alejándose de la rigidez victoriana. Además de los retratos se podrán ver una serie de fotografías de la época que servirán de contexto.

Su obra ha sido objeto de la discriminación machista de la época, en la que sólo se hablaba de los fallos técnicos que aparecen en sus trabajos. Sin embargo, hoy se valoran como experimentos y elementos propios de su estilo.

siempre vivas

Criticar siempre se puede, generalizar con el género va a ser cada día más difícil, pues como dijo el florista de París, las siemprevivas no se compran, se regalan, aunque a veces se olviden.

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4 comentarios en “Epimeteo, Pandora y la investidura

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