La vida es un mercadillo

Mercado de telas de 's-HertogenboschNada más entrar en la sala de la exposición del Bosco, que ha organizado el Museo del Prado de Madrid con ocasión del 5º centenario del fallecimiento del pintor, nos encontramos de frente con una de sus obras más significativas, aunque no sea la más conocida, se trata de un óleo sobre tabla de tamaño medio: Mercado de telas en ‘s-Hertogenbosch, y lo es porque en ella rinde homenaje a su ciudad natal, una de las más importantes en el ducado de Bravante, allí nace, allí vive y sobre todo allí pinta y firma sus cuadros como H.Bosch para resaltar la importancia que le da a su cuna, e, incluso, en esta escena del mercado está representada la casa  de su padre en la parte derecha del cuadro, según está documentado. Pinta una escena religiosa en la parte delantera, San Francisco, patrono de los pañeros, repartiendo telas entre los pobres, dejando constancia de la importancia del tema religioso y de su presencia omnímoda en aquellos tiempos convulsos de reforma y contrarreforma. La escena central del mercado de telas que ocupa la mayor parte del cuadro es muy peculiar por la forma que le da al mismo, completamente cubierto y abierto por los costados, que no se sabe bien si era lo habitual o solamente una licencia para representar la actividad interior al suprimir las supuestas paredes que quizás deberían cerrar el recinto. 

Este verano tuve ocasión de conocer el famoso mercadillo de los lunes de Castellón de la Plana, que desde el pasado año 2008 se celebra en unas instalaciones construidas para este tipo de ferias y mercados por los arquitectos Fuster y Del Rey, se trata de un espacio diáfano y cubierto, a la manera de un gran hangar luminoso, que permite el fácil acceso y la fecunda relación interior exterior de manera cómoda y ajena a las inclemencias meteorológicas. La estructura tubular arbórea se define a partir de una base de hormigón poliédrica y cuerpo superior de una pirámide invertida y cubierta de bóvedas continuas, que crea una malla de parcelas de gran amplitud, lo que incide en esa sensación deseada de libertad, de espacio cubierto, pero no constreñido, dispuesto con calles de 4 metros en las dos direcciones.

recinto ferial y mercado del lunes castellón

La silueta exterior nos recuerda enseguida a Santiago Calatrava y sus obras levantinas, a mí me recordó al Mercado de telas en ‘s-Hertogenbosch, y me permitió con su sombra y su ventilación sobrellevar las horas de deambular de puesto en puesto. Ya les contaré en otra ocasión lo que compré al final del recorrido, porque los mercadillos en España están pensados para que compren las mujeres fundamentalmente, ellas van escalando puestos conforme pasan los años, ellas hacen las compras, ellas son las principales lectoras, ellas son las más apasionadas visitantes de los museos, ……. por favor, mire usted con detenimiento los cuadros del Bosco y saque sus propias conclusiones del papel que le asigna a las mujeres en los mismos.

Metidos en materia de mercados he buscado el origen próximo de lo que llamamos mercadillos, que pudiera ser el de los mercados de las pulgas, de los cuales parece que El Mercado de las Pulgas de Saint Ouen, en París es el mercado con mayor concentración de tiendas de antigüedades y de segunda mano, con cerca de once millones de visitantes cada año, y por tanto el mayor del mundo.

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Su nombre es, por así decirlo, una generalidad, ya que se identifica como mercado de las pulgas a todo aquel en el que se vendan antigüedades, pero se cree que fue aquí, en el de Saint Ouen, donde se originó el apelativo, y para ello se cuentan dos versiones de la historia: La primera tiene que ver con la higiene de los vendedores y su mercancía, y la segunda con el agobio de un visitante, que al ver tanta gente reunida en un mismo sitio lo comparó con la concentración en comunidades propia de este pequeño insecto. Marché aux Puces, más que un simple mercado, es un complejo de alrededor de 3.000 puestos y tiendas que funcionan en la franja norte de la ciudad y que ya se ha vuelto legendario. Se encuentra ubicado más allá del barrio de  Montmartre. Un poco lejos del centro, pero vale la pena, mírenlo como una divertida excursión. En Marché aux Puces o Les Puces como es más conocido, se pueden encontrar piezas únicas, realmente valiosas.

El popular Mercado de Portobello Road, en Londres, en el exclusivo barrio de Notting Hill, tuvo sus inicios a principios del siglo XIX y en la actualidad es un evento semanal que tiene lugar todos los sábados de 8 a 18.30.

La Feira da Ladra o Mercado de la ladrona en Lisboa es un rastro a la mejor usanza europea. Tal como los famosos mercados de Londres o de París, éste mercadillo ofrece un amplio rango de interesantes artículos que van desde cámaras antiguas que datan de por lo menos hace medio siglo, a muebles usados, pasando por lámparas kitsch, a colecciones de discos de vinilo de música autóctona portuguesa, entre otras tantas cosas.

mercado pulgas de NYLa ubicación del mercado Hell’s Kithen Flea Market es idílica entre rascacielos y es uno de los mercadillos con más entidad y solera de todo Nueva York.  Tiene más de 170 puestos en los que se podrá encontrar desde ropa vintage a ropa totalmente futurista, muebles, discos de vinilo, antigüedades y mucho más. Este mercado es el más frecuentado por personalidades y famosos de toda la ciudad siendo muy habitual el encontrarnos con alguna cuando lo recorremos.

El Rastro de Madrid es el mercado de pulgas más famoso de España y, posiblemente, uno de los mayores y más singulares de Europa. Un mercado al aire libre extendido entre algunas de las calles más auténticas del viejo Madrid, en pleno barrio de Lavapiés, un barrio castizo que, sin duda, constituye un marco incomparable que convierte al Rastro madrileño en un mercado realmente singular. Todas las mañanas de domingos y festivos millares de más o menos improvisados puestos se instalan en plena calle para vender, junto a las tiendas y locales del barrio, objetos de segunda mano de todo tipo. Cuadros, libros, cromos, muebles, ropa y un sinfín de antiguos y curioso objetos se pueden encontrar a ras del suelo o presentados al libre albedrío en cada puesto callejero.

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La Ribera de Curtidores es una calle de Madrid conocida por ser la vía principal del Rastro, su topónimo proviene de las curtiembres, también llamadas curtiderías o tenerías, que se instalaron en todo su recorrido, aprovechando la cercanía de diferentes mataderos. La calle aparece citada en el año 1635 con el nombre de las Tenerías, establecimientos dedicados a la fabricación y comercialización del cuero, que estuvieron funcionando en la zona hasta comienzos del siglo XX. Además de este gremio, hubo otros muchos que optaron por asentarse en el entorno de la Ribera de Curtidores, tales como ropavejeros, fabricantes de zapatos y, desde el siglo XIX, anticuarios y almonedas, que se encuentran en el origen del mercado del Rastro.

la-ciudad-del-lucus-portadaY con la disculpa de los mercados llegamos a la novela que hoy les recomiendo, se trata de la La ciudad del  LUCUS, de  Luis María Cazorla, en realidad la trama la forman unos comerciantes alicantinos que se establecen en la ciudad de Larache, en el norte de Marruecos, a principios del siglo XX, y la urdimbre es el marco político social en el que transcurre esta historia durante aquellos años tan difíciles, pues a principios del siglo XX las grandes potencias coloniales se disputaban en Marruecos el reparto militar y político de África. España, que se lamía aún las heridas de la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, aspiraba a sacar tajada alcanzando un acuerdo con Francia sin desairar a Inglaterra y Alemania. En junio de 1910, el desembarco en Larache de las tropas españolas comandadas por el entonces teniente coronel Fernández Silvestre se traduciría más tarde, en 1912, en el inicio del Protectorado español en Marruecos. Un episodio de nuestra historia reciente poco divulgado, y que sin embargo ejerció una gran influencia en importantes hechos posteriores, como la Guerra Civil de 1936.

La ciudad del Lucus reposa sobre un fondo histórico bien documentado y revela datos poco conocidos a pesar de su crucial relevancia. Al tiempo, muestra con singular viveza narrativa el drama humano que supone abrirse camino en un mundo desconocido, a través de la inmigración que llevó a un puñado de españoles a la zona noroccidental de Marruecos, esperanzados en las posibilidades que se les abrían en aquellas tierras. La historia se desarrolla entre 1904 y 1912 en las ciudades de Larache (la ciudad del Lucus), Tánger, Tetuán, Arcila y Alcazarquivir. Al hilo de los avatares de un inmigrante que huye de la crisis económica que sufre Alicante a finales del siglo XIX y se establece como comerciante en Larache, desfilan por sus páginas marroquíes que se debaten entre la fidelidad a las costumbres tradicionales y el progreso material, hebreos siempre en un difícil equilibrio, y militares españoles y franceses, algunos de ellos personajes célebres, como el teniente coronel Fernández Silvestre o el líder Ahmed el-Raisuni. Todos ellos tejen una tupida trama de intereses y sentimientos, a veces complementarios otras contrapuestos, que conforman la tensión dramática de una novela memorable.

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Un comentario en “La vida es un mercadillo

  1. lo de las aperturas laterales de los puestos del mercado es como lo de los plásticos de las hortalizas almerienses,para que las oree el viento y la humedad no las pudra jeje. En breve comentaré la gran decepción -seguro que por falta de formación- que me han producido las cuatro visitas a su exposición del Prado. El Bosco no es un pintor!

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