Mujeres vestidas

Con esta bajada de la temperatura y la lluvia de hoy en Madrid parece que el verano está cerrando su ciclo y el otoño está ya ahí, pidiendo limosna en la puerta; siempre repetimos el mismo soniquete de que las estaciones se nos presentan con una mayor ración para la vista de la superficie del cuerpo de la mujer o con el aumento del esfuerzo de la imaginación para adivinar el tesoro que ocultan, respectivamente año tras año. Ya sé que esto es poco original, como el título de la entrada en el que hago alusión por oposición a la novela de los hombres desnudos, premio planeta del año pasado y de la que les hablé hace algún tiempo, pero lo he elegido para poder mezclar varias ideas que me rondan estos días por la cabeza: el desnudo femenino, la verdad, la mentira, el psicoanálisis, la pintura, las exposiciones temporales que nos esperan este otoño y la moda en el arte. El otoño abrocha los escotes y la insinuación es la mayor de las mentiras desde los tiempos del paraíso terrenal, como nos explica el Bosco en la mayoría de sus cuadros, si en el Edén no había mentira y tampoco había pudor, podemos preguntarnos: ¿cómo se relacionan entonces ambos conceptos?

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La primera imagen que les traigo es el taller del pintor de Gustave Courbet  que es el más genuino representante del realismo francés, el cuadro en si es considerado un manifiesto de este estilo. Toda la obra está plagada de personajes conocidos de la época; en el centro, un caballete con un gran paisaje de su tierra natal; la mujer que está de pie junto a Courbet representa la Verdad desnuda que guía el pincel del artista, deseoso de pintar cuadros que reflejen fielmente la vida.

la-verdad-en-pinturaEfectivamente hay que remontarse mucho más atrás, en la pintura, para encontrar los orígenes de la alegoría de la representación de la Verdad como una mujer desnuda, y no es menos cierto que tal representación del desnudo femenino producía rechazo si no estaba contextualizado en una escena mitológica o relativa al pecado,  de ahí la valentía de algunos artistas como Edouard Manet que presentó en su desayuno sobre la hierba un desnudo femenino entre dos hombres vestidos a la moda de la época celebrando un picnic, siendo rechazada por escandalosa en el Salón de 1863.

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Pero se puede llegar más lejos, aunque pisando un terreno resbaladizo, para adentrarnos en los conceptos de la verdad y la mentira relacionados con la sexualidad, con el pudor y con el desnudo en la mujer principalmente; el famoso neurólogo austriaco Sigmund Freud,  padre del psicoanálisis, en la aplicación de su método catártico, que tanto impresionó a Dalí, establece una relación entre algunos gestos femeninos de pudor, de falso pudor ante la desnudez en los actos íntimos, con una inseguridad emocional que achacaba en algunos casos clínicos estudiados a conflictos con la verdad y la mentira. Decía en una de sus famosas frases tantas veces repetidas que: Ser totalmente honesto con uno mismo es un buen ejercicio.

Y todos esto para hablarles de las dos exposiciones temporales que van a competir este otoño en Madrid y Barcelona respectivamente, en torno al pintor de las mujeres. Una, Renoir y la intimidad, abrirá sus puertas en Madrid, en el Museo Thyssen, el 18 de octubre, con 78 obras. La otra, Pierre Auguste Renoir, tendrá lugar en Barcelona, desde el 16 de septiembre, en la Fundación Mapfre, y se anuncia como un repaso a sus grandes temas en 60 pinturas procedentes del Museo d’Orsay y l’Orangerie. El director de arte de Mapfre promete que, además de las obras mencionadas, puede haber algunas grandes sorpresas de última hora. Se habla de Le Moulin de la Galette, obra maestra del impresionismo y pieza esencial del Museo D’Orsay, de cuyo emplazamiento se ha movido en escasísimas ocasiones.

La suma de obras, esfuerzos y dinero, que podría haber dado como resultado una exposición de importancia histórica, no ha existido: no parece que la colaboración prime a la hora de programar exposiciones entre ambas instituciones. No es la primera vez que se pisan la manguera en el Paseo del Arte de Madrid, que algunos han bautizado eufemísticamente como el salvaje oeste aludiendo a la aparente descoordinación de Museos e Instituciones; Dalí, los impresionistas, Kandinsky, Caravaggio, son algunas de las coincidencias de los últimos años.

la-moda-femenina-en-los-retratosY para finalizar con el tema de hoy les voy a recomendar la lectura de un ensayo muy interesante:  La moda femenina en los retratos del Museo Thyssen-Bornemisza. Ahora comprenderán mejor el título de la entrada: mujeres vestidas. El opúsculo editado por Letras de Autor, es obra de Amalia Maureta Checa y Carmen del Ojo Carrera, dos amigas mías, colaboradoras del Museo Thyssen desde hace mucho tiempo, que han volcado sus esfuerzos en presentarnos este trabajo en el que analizan sobre una serie de retratos de la colección del Museo el proceso a través del cual las telas para cubrir el cuerpo pasaron a ser la ilusión de vestirse de mujeres de todas las épocas. Se trata de una obra muy interesante, de apenas 150 páginas de amena lectura que constituyen un itinerario por 16 retratos de mujeres que nos comentan con minuciosidad. Podíamos decir que el conjunto constituye una trinidad: el interés de las obras elegidas, la profundidad y rigurosidad del trabajo y la magnífica exposición en un lenguaje concreto, conciso y correcto, ¡vamos!, como los escritos militares.

 

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2 comentarios en “Mujeres vestidas

  1. Pingback: Del rosa al amarillo | el coronel no tiene quien le lea

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