La granada

 

En el Aniversario de la denominada Primavera Árabe llama la atención el descenso del interés mediático tanto de los conflictos, allí donde continúan activos, como de los procesos de Transición. Especialmente ha caído en el olvido el papel que desempeñaron las mujeres. Miles de ellas han tenido el coraje de abrir la puerta de sus casas y cruzar sus umbrales, en ciertos casos, desafiando las costumbres, los cánones morales y las prohibiciones sociales y asumiendo las consecuencias que ello implicaba. Sufrieron la represión de las fuerzas de orden público por partida doble, como manifestantes y como mujeres. Han sido perseguidas, detenidas y encarceladas, han sufrido el descrédito orquestado por los respectivos Gobiernos, la represión y han muerto. Sin embargo, pese a su compromiso, la igualdad de género no ha sido prioritaria ni durante las revoluciones ni en los periodos transicionales. Traigo aquí esta entradilla, de un trabajo interesante de la profesora Pando Ballesteros, el rostro femenino de la primavera árabe, como homenaje permanente a la lucha por la igualdad; pero hoy sólo les quiero hablar de la primavera sin apellidos, como la que nos trae el pintor americano, Charles Courtney Curran, el pintor de las flores y jardines.

Charles Courtney Curran - estanque

La primavera ha venido. Nadie sabe cómo ha sido…nos decía Antonio Machado; para encontrar el origen de las estaciones tenemos que acudir a la mitología, todo nace en ella, y este caso se corresponde con las dos manías que tenían los dioses y los reyes desde la antigüedad: dividir sus reinos entre los hijos y buscarles parejas apropiadas para que no vivieran solos.

goya_saturnoSabemos, porque vivimos, que Saturno no se comió a todos sus hijos tal y como dio a entender Goya en sus pinturas negras de la Quinta del Sordo, es más, como buen padre, llegada la hora, repartió el mundo entre los tres supervivientes: Júpiter, Neptuno y Plutón, atendiendo a la antigua norma de la progenitura, por lo que, a Plutón, siendo el más joven, le tocó la peor parte, el triste reino de los infiernos, el Hades. Todo lo que quedaba bajo la superficie de la tierra le pertenecía y no sólo los muertos en sus tumbas, sino que también el subsuelo donde germinaban las plantas y se hallaban los filones metalíferos y las piedras preciosas, su nombre hace alusión a la riqueza, era feo y rico, pero estaba solo, en el reino de los muertos.

Es el deseo de encontrarle pareja a Plutón, lo que explica la intervención de Venus la diosa del amor, que manda a Cupido a que lance sus flechas sobre aquél. Y es por ello que estando Proserpina en Sicilia bañándose feliz con otras ninfas, Plutón la vio y se enamoró de ella, surgiendo de pronto por la boca del volcán Etna y la raptó para desposarla y convertirla así en la reina del infierno. Proserpina forcejeó con ahínco por liberarse de Plutón, gritó para que su madre fuera en su ayuda, pero todo fue inútil pues rápidamente Plutón la arrastró hasta las entrañas de la tierra donde vivía. Proserpina, en la mitología romana, era hija de Júpiter y Ceres y, al desaparecer, su madre empezó a buscarla desconsolada por todo el mundo sin encontrar ni rastro de ella.

proserpina rubens

Con el paso del tiempo su tristeza y enojo fue en aumento, y como ella era precisamente la diosa de la tierra y de su capacidad de germinar, según se iba enfureciendo iba agostando los campos que pisaba, convirtiendo en desierto los lugares por los que pasaba. Así las cosas, la tierra podía convertirse en un erial, por lo que Júpiter decidió tomar cartas en el asunto y mandó a Mercurio, el mensajero de los dioses, a convencer a Plutón de que la liberara. Pero Plutón no estaba dispuesto a desprenderse de su esposa tan fácilmente y por ello la obligó a comer seis semillas de granada, la fruta de la fidelidad, y con ello consiguió que Proserpina, afectada sin saberlo por el que luego se llamaría síndrome de Estocolmo, repartiera su vida entre su madre y su esposo, de tal manera que seis meses estuviera con Plutón y seis meses con su madre Ceres.

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Este mito del rapto, es en realidad una metáfora del ciclo de la primavera, pues cuando Proserpina vuelve con su madre, Ceres decora la tierra con flores de bienvenida, pero cuando en el otoño vuelve al Hades, la naturaleza pierde su fronda como si se contagiara de la tristeza de ella. Les invito a ir un poco más lejos y no  quedarse sólo con el aspecto natural del paso de las estaciones, hay otras lecturas más profundas de este mito que lo convierten en la pieza maestra de todo el movimiento simbolista: la manifestación  del enfrentamiento entre contrarios, en una imagen universal de la dialéctica, representada en este caso por los binomios fuerza-fragilidad, hombre-mujer, tosquedad-delicadeza, brutalidad-sensibilidad, fealdad-belleza, lascivia-inocencia, o violencia-sumisión, que simbolizan respectivamente Plutón y Proserpina. Incluso podría ampliarse la interpretación a cuestiones de mayor trascendencia, como la dualidad oscuridad-luz, violación-angustia, vicio y virtud, o los conceptos de muerte y vida, que también ambos encarnan. En este sentido, el relato es también una simbolización del mito del eterno retorno, que tiene en la representación del ciclo muerte-resurrección una manifestación universal, recurrente en tantas religiones y creencias.

proserpina

La representación de este mito en el arte es muy abundante, a destacar en el campo de la escultura la versión de Gian Lorenzo Bernini, que, además de producir una ruptura con el equilibrio clásico en lo formal y en lo psicológico, es un libro abierto en el que se pueden leer tantos matices de esa dualidad de aspectos contrarios antes mencionada.  En la Galería Borghese de Roma, lugar en el que se alberga la obra en cuestión, las estatuas y grupos se encuentran exentas en el centro de las habitaciones, con la finalidad de poder rodearlas y contemplarlas con total plenitud. Ante esta escultura sin parangón, es imposible apartar la vista de las manos de Plutón, agarrando a Proserpina con una fuerza imparable, hundiendo sus dedos en las carnes de la diosa. Esta obra posee tanta veracidad que puede llegarnos a hacer olvidar que es mármol lo que vemos.

Bernini. Rapto de proserpina

En pintura hay más variedad de versiones, así el Rapto de Proserpina de Rembrandt, el de Rubens, de grandes dimensiones, pintado para la Torre de la Parada y que se exhibe en el museo del Prado, el de Durero en forma de grabado, el de Luca Giordano, o la Proserpina de Rossetti, de la que quería hacerles un comentario.

dante_gabriel_rossetti_-_proserpinaRossetti, pintor y poeta, se resuelve como un simbolista de consistencia melancólica, fatal y trágica, muy alejado de las directrices que siguieron sus antiguos colegas de la Hermandad Pre-Rafaelita. En un momento de inspiración trágica decide abordar el tema de Proserpina, para lo que se sirvió como modelo de Jane Burden, esposa de su amigo William Morris. En el lienzo vemos como Proserpina lleva en su mano la granada fatal; ante ella asciende el incienso, atributo de Dios; la hiedra, símbolo de la memoria, de la eterna amistad y también de la desolación, le sirve de ornamento. Se encuentra la diosa totalmente compungida por el hecho de que un rayo de luz penetra en el submundo a través de una grieta, recordándole su libertad perdida. La precisión en la pincelada de Rossetti resulta del todo admirable, contrastando los hermosos efectos de difuminado con la riqueza ornamental del conjunto. En pocos cuadros podemos apreciar la incontestable belleza de un rostro completamente idealizado y con una enorme carga simbólica. En efecto, el tema elegido por el autor presentaba no pocas connotaciones personales: Rossetti estaba completamente enamorado de la modelo Jane Burden, indecisa a su vez entre su marido y el pintor. Rossetti decidió equiparar la situación a la del mito estableciendo un paralelismo entre los períodos de cautividad de Proserpina y el tiempo que Jane pasaba junto a su marido. El cuadro refleja incluso la indecisión de Jane: con una mano, Proserpina se lleva la granada a la boca mientras con la otra intenta detenerse… El lienzo es de una melancolía desesperante, vaporosa y hasta obsesiva. Se trata de una pintura extraordinaria en todos los aspectos, el rostro de Proserpina es poesía, es muy fácil enamorarse de Jane.

el amor en el islam

El caso es que hemos hablado de primavera, de mitología, de primavera árabe, de amor, de simbolismo, de poesía, de tantas cosas profundas, que me viene a la memoria una recomendación que les tengo preparada desde hace algún tiempo, se trata de la obra de la escritora Fatema Mernissi, no recuerdo si ya les he hablado de ella, El amor en el islam, la escritora es  una de las voces más elocuentes de la intelectualidad del mundo árabe, utiliza como referente la figura de Ibn Hazm, autor de una de las obras más significativas de la cultura andalusí, El collar de la paloma, y nos ofrece una obra deliciosa sobre la esencia del amor, sobre aquello que lo vuelve eterno e inmutable a pesar de los siglos y las civilizaciones para analizar cómo ni los adelantos tecnológicos ni la transformación del planeta afectan al dominio de los sentimientos que resiste a todo cambio. Los occidentales descubrieron el amor romántico en los tratados amorosos del siglo XI, escritos por las figuras más representativas de la cultura andalusí. El sentimiento amoroso en Oriente estaba unido a rituales marcados por la tradición. En la actualidad vivimos inmersos en una sociedad tecnológica que plantea una forma diferente de amar. ¿Son las pasiones las que nos igualan a pesar de la religión o son las costumbres las que nos convierten en semejantes? ¿Qué nos dice el patrimonio cultural de la humanidad sobre la pasión y el deseo? ¿Cómo se vive el amor en el islam?

Fatéma Mernissi echa a rodar en este libro un espejo calle abajo para captar la esencia de la vida, que no es otra que la del amor, para analizar con una prosa llena de frescura y cercanía cada una de sus fases: el origen, las señales, el juego de la seducción, la belleza o el matrimonio, y para enumerar los usos amorosos más destacados a lo largo de la historia, sirviéndose de referencias del ámbito islámico que se universalizan. Un recorrido por la vorágine sentimental en los países musulmanes hoy día acompañado de los aromas de la tradición sufí.

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2 comentarios en “La granada

  1. La vida es un oximoron permanente o quizá no? La fuerte fragilidad, la femeneidad del hombre, la tosca delicadeza, la sensible brutalidad, la bella fealdad, la inocente lascivia…GRAN post, especialmente en lo que más me gusta: los pensamientos, el arte y la mitología…Respecto a la primavera árabe, es algo que ahora occidente trata de olvidar -y yo detesto- al ver lo que provocó su instancia para la puesta en marcha: Libia, Siria, Egipto y tantos otros son buenos ejemplos.

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