Cláusulas leoninas

Las cláusulas leoninas se darán por no puestas, así de contundente rezaba un aforismo jurídico que se estudiaba en derecho civil al tratar de las obligaciones y contratos. La frase es de las que se te quedan grabadas y te vienen a la memoria a veces como cuando ocurre algo como lo del otro día, que un determinado colectivo ha criticado la donación hecha por Amancio Ortega de una cantidad grande de dinero a la seguridad social para modernizar material sanitario empleado en la lucha contra el cáncer, …. se darán por no puestas, no cabe otro comentario ante la estulticia. En realidad, esta entrada del blog la iba a llamar por delante y por detrás, pero no he resistido la tentación de aportar un grano de arena a dos noticias de actualidad en las redes, una la ya mencionada de la crítica al patrón de ZARA, otra la de la valentía de Ignacio Echevarría, asesinado en Londres por defender a una mujer del ataque salvaje de unos terroristas, ambas muestran hoy las dos caras de la moneda, la ruindad y la nobleza. La intención original, como les decía, era hablar de las espaldas.

¿Por qué me empujas? Nunca me toques la espalda de esa manera, la espalda es el miedo, el miedo al fantasma, a la traición, al sexo violento. La espalda es la mujer espantada que todos llevamos dentro.

Me interesé por el tema de la espalda, de la espalda de la mujer en concreto,  leyendo un artículo sobre el japonismo, ya saben, les hablé en el post Shunga y Manga (春画) (漫画) sobre esta corriente de la moda apasionada por todo lo que venía del Japón que, a finales del siglo XIX y los primeros años del XX,  alcanzó cotas inimaginables en Francia y sobre todo en Gran Bretaña, mientras España vivía convulsa en su realidad política, totalmente dentro del Modernismo.  Se hacían en el referido artículo unos comentarios muy interesantes sobre la nuca de la mujer, de la que se decía que, en la cultura oriental, sobre todo en Japón, la nuca de la mujer era para ellos una de las partes más eróticas del cuerpo femenino, comparable a la sensualidad del escote, por ejemplo, en la cultura occidental. Hay quien dice que esta obsesión por la nuca de la mujer es porque los niños japoneses tradicionalmente pasaban más tiempo en las espaldas de sus madres que mamando de sus pechos.

nuca geishaSi nos fijamos en el típico maquillaje de pasta blanco de las geishas, que al parecer tiene su origen en la influencia de las cortesanas chinas, observaremos que se dejan una zona sin pintar, en forma de w en la nuca; cuando las mujeres japonesas visten kimono, su vestimenta tradicional, suelen recogerse el pelo, dejando por tanto la nuca al descubierto lo que llama más la atención sobre ella; podemos comprender por qué dejar sin pintar justamente esa parte del cuerpo, no sólo aumenta su sensualidad, sino que enfatiza el hecho de que debajo de ese maquillaje blanco, que casi parece una máscara, hay una mujer real y añade cierto toque de misterio a la geisha que aspira a tener la combinación perfecta de belleza erótica y elegancia artística. La razón por la que se decidió dar forma de w a la zona de la nuca sin pintar tampoco está clara, la explicación más popular es la que dice que recuerda la forma de los genitales femeninos, lo cual añadiría si cabe más atractivo a la zona.

Si el otro día comentaba la pintura de Gutierrez Solana, en concreto la tertulia del café del Pombo y resaltaba entre otras características la frontalidad y el hieratismo de las figuras así como la cantidad de materia que aparece en el cuadro, en la entrada de hoy les traigo a un pintor que, entre otras cosas presenta algunas características diametralmente opuestas pues en su obra aparece con mucha frecuencia solo una mujer de espaldas, y los espacios bastante vacíos, empujándonos al silencio y a la introspección.  haaammer

No es una novedad en la pintura el presentar la espalda de una mujer, baste con algunas imágenes como ejemplo de lo anterior

a la Venus en el espejo de Velázquez

la venus del espejo

y antes de ella The toilet of Venus de Rubens,

Peter_Paul_Rubens_-_The_toilet_of_Venus

a Ingres y su   bañista de Valpinçon

BAÑISTA DE VALPINÇON 1

 

al violín de Ingres que inspiró a Max Rain

el violín de ingres de max rain

a Goya, que vuelve la cabeza de la prometida del heredero porque aún no se conocía su identidad en la familia de Carlos IV

goya la familia de carlos iv

también a Caspar David Friedrich y los románticos, con su categoría recién estrenada de lo sublime,

 

a Toulouse Lautrec,

toulouse-lautrec

a Paul Delvaux,

paul delvaux

a Picasso con su desnudo azul,

desnudo azul picasso

y a Dalí y la mujer en la ventana,

mujer en la ventana

y mucho más modernos al rumano Dmitry Kalyuzhno

Lady with flowers by Dmitry Kalyuzhny (1975, Ukrainian)

al fotógrafo Bill Brandt

Bill Brandt. Girls looking out of the window (1939)

a Ferdinand Max Bredt

ferdinand max bredt turkish

a Ramón Casas

ramon casas

a las modelos de body art

body art

al anuncio del corte inglés en su 75 aniversario,

 

espaldas corty 75

sólo por citar algunas  imágenes conocidas en que la espalda adquiere la categoría de protagonista, pero entre ellos quiero destacar a un pintor danés poco conocido del gran público, pero de una gran sensibilidad, que quizás deba considerarse el pintor de los retratos de espaldas. Se trata del danés Hammershøi, coetáneo de Gutierrez Solana, aunque tan distante en su concepción de la pintura; al contemplar sus cuadros nos viene a la memoria la obra de Vermeer y los antiguos holandeses y también los interiores de Edward Hooper, es posible que entre los tres haya un camino a recorrer.

Vilhelm Hammershøi (1864-1916), nace, pinta y muere en Copenhague, tras una larga enfermedad, siempre en la misma ciudad.   Sus temas y paleta no logran navegar por las nuevas olas impresionistas, expresionistas, surrealistas, cubistas o metafísicas en ese comienzo del siglo XX, naufragando en esa Isla llamada Olvido durante casi 100 años. A pesar de todo, sus obras nos transmiten una preocupación por los mismos temas que interesaban a otros pintores europeos del momento: la figura aislada, los espacios vacíos, la ciudad abandonada. Hammershøi no estaba en absoluto aislado del movimiento pictórico europeo, ni era un autor desconocido para sus compañeros de profesión. Los ideales, los miedos y los deseos eran comunes. Se pueden establecer algunos puntos de coincidencia con la pintura simbolista, así como con la corriente existencialista, el interés por la existencia humana y la concepción de la pintura como algo más que una composición puramente narrativa.

El mismo manifiesta que lo que le hace elegir un motivo son las líneas, a las que le gusta llamar contenido arquitectónico de la imagen, la luz es también muy importante, pero siempre subordinada a las líneas que son las que tienen el mayor significado. La composición se realiza totalmente con ángulos rectos: las líneas de la silla, de los rodapiés, de la encimera, cuadriculan este elogio de la ausencia en sus interiores. Pintaba sobre lienzo empleando óleos de colores suaves y apagados en una limitada gama cromática –básicamente grises, ocres y marrones siempre desaturados–, y la fundamental presencia del blanco y de la luz.

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Prefirió composiciones naturalistas, con habitaciones escasamente amuebladas, que nos transmiten quietud y una introspectiva melancolía. Sus cuadros ofrecen una cierta vinculación en el tratamiento de la mujer –una figura sola, de pie o sentada– con la obra de Vermeer, ya que siempre estuvo fascinado por los artistas del Siglo de Oro holandés. Hammershøi repitió una y otra vez estas preferencias en sus trabajos junto con su gusto por el retrato de espaldas y los interiores, llegando a confeccionar más de 60 imágenes del apartamento donde vivió. La simplificación de muchos de sus Interiores, raya en la abstracción, con títulos como, Puertas blancas, Puertas abiertas o Las cuatro habitaciones.

Variaciones de un mismo motivo espacial básico en las que predominan los juegos geométricos de los cuarterones de las puertas, sus marcos, las mesas, las sillas, los cuadros, las molduras estucadas de la pared, una estufa y un cuenco.

hhamm 2er

Pero sería un completo error pensar que su pintura y sobre todo ese lienzo del retrato de espaldas es una alegoría a la soledad o a la tragedia humana ya que el verdadero tema central es tal vez la nuca, la parte del cuerpo más indecente en el imaginario oriental, como veíamos al principio de esta entrada. Así, esos escasos mechones sueltos, el desbotonado de la blusa que deja entrever la blancura de la espalda, en contrapunto con la copa en forma de flor colocada encima del mueble, constituyen los radicales antídotos a la tentación de una lectura simplemente puritana. En sus cuadros percibimos una quietud que llega a perturbar sin saber cómo, tal vez una explicación de este sobrecogimiento es debido a la inmovilidad de la obra, aunque vemos personas actuar dentro de ella, no percibimos siquiera el paso de una mosca.

hammerraamma

El mundo se detiene misteriosamente, un momento desolado en días sin esperanza como los presentados por Edward Hooper medio siglo después. Es sin duda un pintor complejo de situar, pues si bien la influencia de Vermeer y la Escuela de Delft es patente, y él mismo declaró sentirse mucho más atraído por el arte del pasado, es innegable lo rompedor de su pintura. Cuando lo comparamos con Matisse, por ejemplo, sus tonos apagados pueden resultarnos tradicionales, conservadores, pero no podemos si no pensar todo lo contrario cuando situamos sus obras al lado de las de Hopper o los Surrealistas. Podemos considerar su obra un puente entre la tradición y la vanguardia, rompiendo unos rasgos, pero conservando otros de la pintura tradicional.

Acabo de terminar la lectura de una novela histórica de Ildefonso Falcones, La mano de Fátima, que constituye, al igual que otros trabajos del mismo autor, un riguroso trabajo de documentación, en este caso sobre la revuelta de los moriscos de las Alpujarras en el reinado de Felipe II.

lamanodefatima1Se trata de la historia de un joven atrapado entre dos religiones y dos amores, en busca de su libertad y la de su pueblo, en la Andalucía del siglo XVI. 1568. En el agreste paisaje de las Alpujarras granadinas, los moriscos sobreviven gracias a su duro esfuerzo a pesar de los continuos obstáculos que les imponen los cristianos viejos. Obligados a venerar unos símbolos religiosos en los que no creen, su descontento crece hasta estallar en una revuelta cruel y sanguinaria. A mí me ha parecido interesante, sobre todo porque es un tema este de la sublevación de las Alpujarras sobre el que no había leído apenas nada y me ha ayudado a situarlo en  un marco histórico adecuado, comprendo que para aquellos lectores que busquen otras cosas, les pueda parecer larga o les falte esa garra que a veces buscamos en las novelas de entretenimiento, hace poco un amigo me preguntaba algo sobre los libros que aparecían en mis entradas, no le supe contestar en su momento que no cito todos los libros que leo, sólo algunos que me han parecido interesantes o que se relacionan con los temas de la entrada en la que los hago aparecer, en este caso, hay algunos pasajes íntimos que tienen que ver con la espalda de las mujeres y con el tratamiento de la sensualidad, del placer y del cortejo en las relaciones humanas tan distintas en las culturas oriental y occidental de la que somos receptores.

 

 

 

 

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2 comentarios en “ Cláusulas leoninas

  1. Los mejores libros sobre esa época y zona geográfica y su costumbrismo son los de Sánchez Adalid. La mano de Fátima, no me gustó demasiado.
    Lo que sí me gusta es tu magnífico artículo que como siempre conduces en eslalón con monopatín por las espaldas, las pinturas, la sensualidad…magnífico.
    Creo son más sensuales los cuellos que los escotes a partir de los cuarenta, generalmente con la piel estropeada por el sol. Los cuellos se esconden en las cuevas del cabello que tanto te gustaba de las mujeres pelirrojas de las obras de la última parte de la vida de Renoir.
    La tertulia del café del Pombo la vi en el museo y me encantó.
    Sigue galopando, acrásico.

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