Tres mujeres

No sé que tal les parecería a ustedes que empezara esta entrada con una afirmación categórica, todos tenemos tres mujeres en nuestra vida, o mejor dicho en nuestro interior; les quería recordar a mis elegidas para este verano del 2017, en concreto a Simone Veil, a Ana Tramel abogada protagonista de la novela homónima y a Carmen Posadas escritora y alter ego de Cayetana Alba.

1977 Tres mujeres (arg) 3 Women es también una película de 1977 dirigida por Robert Altman, que huele un poco a Bergman. El mínimo argumento incluye a dos mujeres cuyas personalidades están en marcado contraste, cuando se reúnen por primera vez y se mudan juntas. La tercera mujer es un personaje de soporte clave, una artista mural que vive en el mismo edificio de apartamento, en una pequeña comunidad del desierto típica de las que se encuentran al este de Los Ángeles. La película tiene una calidad parecida a un sueño, centrándose más en el comportamiento, humor y misterio que en la trama. Sobre qué trata exactamente la película está abierto a la interpretación, incluso Altman dijo que no está seguro de qué significa el final. No se la recomiendo si se encuentran en mal estado de ánimo por el calor.

El título de la entrada de hoy ha dado lugar a muchas historias en todos los tiempos, literatura, pintura, teatro, música, cine y no sé cuántas cosas más han sido testigos de una u otra forma de la reunión de un trío femenino en un momento de la vida y en un lugar del espacio que no han pasado desapercibidos para nadie. Bajo el denominador común de las tres gracias, pintores, grabadores y escultores han recreado desde la antigüedad el mito de las hijas de Eurínome: Aglaya, Eufrosine y Talía, que simbolizaban todo aquello que en el mundo pudiera haber de agradable, placentero, interesante y atractivo, Aglaya es la inteligencia, el poder creativo y la intuición del intelecto,  Eufrósine es el placer y la alegría y Talía es la musa de la comedia y la poesía bucólica. Diosas menores, como hijas de Zeus, Jóvenes, bellas y modestas, contagiaban su alegría, elocuencia, liberalidad y sabiduría a dioses y mortales, se las representaban normalmente en el momento de comenzar a bailar, solo con una fina túnica, desnudas e incluso vestidas.

Por alguna oscura razón, en la antigüedad se ha recurrido a representar sobre tres mujeres un compendio de virtudes en contraposición a los hombres que aúnan todas ellas en uno solo de sus héroes; podría citar algunos ejemplos, pero no vamos a entrar aquí en la polémica de géneros, que bastante cargadita está ya, creo que hemos tenido suficiente con la semana del fride en Madrid, pues si como dice Freud, la paranoia es una defensa contra la homosexualidad, que Dios nos pille confesados.

Mi primer impulso ha sido recopilar todas las imágenes que he encontrado sobre las tres gracias, las tres damas, las tres bañistas, las tres doncellas o simplemente sobre las tres mujeres para incluirlas en la entrada, pero después he pensado hacer con ellas un video, subirlo al canal de  youtube y dejarles a ustedes simplemente el vínculo, pues sé que muchos de los lectores leen este blog en el teléfono, en lugar de hacerlo en el pc, y claro comprendo que a veces me paso un poco; desde aquí mis disculpas por retrasado y para el futuro. De modo que montándonos a caballo de Mozart les invito a ver cuando tengan tiempo y les apetezca esta serie de imágenes:

https://youtu.be/1vOun28LAqQ

El principal motivo que me lleva a escribir sobre este tema es el recuerdo a un personaje femenino de gran relevancia cuya desaparición, inevitable por la edad, no ha tenido demasiado eco en las noticias de actualidad. Me estoy refiriendo al fallecimiento de Simone Veil el último día del pasado mes de junio; se da la circunstancia que dos amigas, por caminos diferentes, me hablaron de ello cuando yo acababa de leer la noticia en la letra pequeña de alguna publicación, y una de ellas me cuenta además que empezó a leer su biografía de forma casual unos días antes.

simone veil une viePor eso se me ocurrió lo de las tres mujeres, y de ahí llegué a las tres gracias, para pasar a contarles algo de tres libros interesantes, el primero de ellos, que se enmarca en el pasado muy reciente,  es la biografía de Simone Veil, titulada Une Vie, en el que se relata la historia de esta mujer francesa de ascendencia judía, desde los terribles años de guerra en que fue deportada a los campos de concentración, hasta  su posterior desempeño en la vida pública, primero en la política francesa, llegando a ocupar varias  carteras ministeriales y comprometiéndose de modo especial como mujer, para finalizar con su paso por la presidencia del Parlamento Europeo donde dejó una profunda huella como postulante a lo largo de toda su vida de la reconciliación franco-alemana y de la reconstrucción europea. No les puedo hablar del libro porque aún no lo he leído, mi confidente me ha prometido prestármelo, y lo leeré con verdadero interés en papel y en francés.

 

la hija de cayetana

El segundo libro del que les quiero hablar es de un pasado más lejano, La hija de Cayetana, escrito por Carmen Posadas, en el que nos cuenta una historia inédita de la inolvidable musa de Goya, Cayetana de Alba, excéntrica, caprichosa y libre, con un gran poder de seducción en los terribles años del reinado de Carlos IV y su mujer, La Parmesana, y su valido Manuel Godoy, que ambos tres eran un buen trío, mandara quien mandara. La escritora, que algunos piensan que le gustaría ser un alter ego de la duquesa, nos relata aquí una historia interesante, la adopción y educación por parte de Cayetana de una niña negra procedente de las colonias a la que separan de su madre. Las entretelas de la corte, la vida en el palacio de Buenavista, residencia de los duques de Alba y en la actualidad sede del Cuartel General del Ejército de Tierra, la situación social de la esclavitud, las intrigas en un régimen monárquico nauseabundo, los secretos de Francisco de Goya y sus majas, y sobre todo la cara amable de las dos madres, la natural y la de adopción, hacen del relato un buen entretenimiento. Es difícil explicar cómo enlazar esta novela con las tres gracias, pero les voy a dar una pista:  cuando la leí, pude apreciar que la autora se había documentado ampliamente en la época, La Cinta Roja creo que es otra novela suya, y recordaba que en ambas menciona a Josefina de Beauharnais, esposa de Napoleón, que encargó una escultura de las tres gracias a Canova, que se conserva en el Museo del Ermitage de San Petersburgo; por otra parte en algún pasaje de la novela he creído ver una alusión al presente, pues al mencionar a Robespierre parece que piensa en alto en algún político actual.

portada_ana_roberto-santiago_

Para cerrar el trío y la entrada les traigo un tercer libro, en este caso se trata del presente más actual en la ciudad de Madrid,  la novela Ana, de Roberto Santiago en la que el autor conjuga entretenimiento, crónica judicial y acción en un relato que saca a relucir las debilidades humanas: “Todo adicto tiene un lobo interior. Puedes apaciguarlo, dormirlo, pero no se va nunca”.  La protagonista saca toda la artillería judicial, se lanza de cabeza a los tribunales en una lucha de David contra Goliat, enfrentándose con una querella criminal a la corporación del juego. Le golpean moral y físicamente. Se trata de una trama muy cinematográfica que escasea en la literatura española, la acción se divide y se vuelve a reunir, es un sinvivir, aquí no hay rutina que por definición es la bendición de los inteligentes y la desesperación de los necios. Son casi mil páginas, pero el interés se mantiene, los personajes desfilan y se entrecruzan, las sorpresas no dejan de aparecer en cada capítulo, buena novela para leer este verano.

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2 comentarios en “Tres mujeres

  1. Como siempre tus incursiones por la vía de las mujeres brillante y quizá demasiado reiterada.
    Al leer Simone Veil recordé a Simone Weil, filósofa que dejó abundante literatura cristiana y mística. La mayor parte de sus escritos fueron publicados después de su muerte por Albert Camus y Joseph-Marie Perrin. Formó parte de la Columna Durruti durante la Revolución social española de 1936.
    Me identifico más con Eurofrósine y a ti con Aglaya.
    Leeré el de Carmen Posadas ya que me interesa y sé algo de aquellos Borbones, validos, Albas y como se apropió Godoy del palacio de Buenavista por hermoso y por llevarse mal con el duque fallecido.
    A Cayetana le cortaron las piernas para que cupiera en el ataúd por orden de Godoy para que no se demorara el entierro.
    Lo leo en la playa y en el p teléfono: no trabajes en verano.

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