Pintura de pechos

Para la introducción de la entrada de hoy les presento en primer lugar el cuadro Dama descubriendo su seno, óleo de pequeño formato, datado en las postrimerías del siglo xvi, que se encuentra en el museo del Prado, atribuido a Tintoretto, hijo, cuyos retratos carecen de la concentración emocional de los de su padre, pero compensan esa carencia con una elegancia y un gusto por el color y el detalle especialmente apreciables en sus efigies femeninas.

pecho de mujer

dama descubriendo su seno de Jacopo Tintoretto

Esta obra siempre ha llamado la atención por su singularidad, por la pose de la modelo al ofrecer una imagen inusual del desnudo femenino. Podríamos establecer una categoría con este tipo de pintura que pone el centro de atención en el pecho de la mujer y no es objeto de esta entrada hacer un recorrido exhaustivo por el mismo, sirvan sólo unos ejemplos y el lector entenderá a qué me estoy refiriendo.

hylas y las ninfas de john william waterhouse

hylas y las ninfas de John William Waterhouse

atalanta e hipómenes de guido reni

atalanta e hipómenes de Guido Reni

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mujer medio desnuda con sombrero de Ernst Ludwig Kirchner

El género del desnudo, sobre todo el desnudo femenino, presenta muchas claves que se corresponden con la particular interpretación que han hecho los artistas, a lo largo de la historia, de varios elementos que abarcan desde la anatomía humana con su perfección y su belleza, hasta el misterio, la provocación o las pasiones que se despiertan con su exhibición explicita o insinuada. La balanza se inclina hacia uno u otro lado según el momento, las costumbres, la moral y sobre todo las prohibiciones impuestas principalmente por la iglesia en épocas pasadas.

 

En la descripción de la obra citada al principio, el Museo la encuadra en la categoría de las llamadas cortesanas honestas en la que, a diferencia de otras imágenes conocidas de cortesanas, que suelen mirar al espectador, la dama rehúye la mirada, al tiempo que muestra claramente sus senos. El pintor propone un juego de sutil erotismo donde la insinuación prevalece sobre la exhibición. La exposición frontal del pecho es contrarrestada por un rostro de perfil que oculta la identidad de la retratada, otorgándole así un misterio que acrecienta su sensualidad.

 

“Desde hace unas décadas, los historiadores del arte vienen prestando una atención cada vez mayor a la iconografía de las llamadas cortesanas honestas, categoría a la que pertenece la mujer de este cuadro.  El cabello rubio rizado, la frente despejada, el collar de perlas o el seno que ofrece generosamente, son elementos que recuerdan la descripción que Verónica Franco, la más célebre cortesana veneciana de la segunda mitad del siglo XVI, hiciera en sus Lettere familiari a diversi de una joven a la que su madre quería introducir en el negocio de la alta prostitución. En Venecia se conocían dos tipos de cortesanas, las “cortigiana onesta”, es decir la intelectual, y la “cortigiana di lume”, prostitutas de clase baja que trabajan cerca del puente Rialto. Verónica fue el claro ejemplo de cortesana honesta, gran poetisa que se considera la precursora del feminismo en el renacimiento italiano.

 

Se ha sugerido que la Dama descubriendo el seno sea precisamente Verónica Franco, quien unía a su belleza una cultura considerable y un notable talento literario. Verónica disfrutó de gran fama en vida por su belleza, sus dotes literarias y por haber protagonizado el momento culminante en la historia de las cortesanas del Renacimiento: su relación con Enrique III de Francia durante la breve estancia del soberano en Venecia en 1574. Consta que fue retratada por Jacopo Tintoretto y que estaba instruida en arte, participando en debates sobre los méritos de los artistas antiguos y modernos, la conocida querella, de gran actualidad en el medio artístico veneciano”.  (Texto extractado de Falomir, M. en: El Prado en el Ermitage, Museo Nacional del Prado, 2011, pp. 80-81).

fotografía de Tina Modotti & Edward Weston

Y de las cortesanas honestas, saltamos a otra cortesana más actual tan honesta como aquellas, se trata de la última modelo de Giacometti que ha dado lugar al libro que hoy les traigo con este comentario; se trata de La última modelo, reciente publicación del escritor francés y experto en arte Frank Maubert  autor de varios libros sobre algunos artistas en formato de entrevistas, en este caso la entrevistada es la última modelo de Alberto Giacometti  que, como buen obseso, tuvo pocos temas a los que volvía una y otra vez, siempre insatisfecho con el resultado.

la-ultima-modeloEl artista conocido por sus esculturas de extremidades anoréxicas tenía, sin embargo, fijación por los bustos, por las cabezas (ese “núcleo de violencia”), por los ojos. No necesitó más que un modesto estudio y unos pocos modelos: su hermano Diego, su esposa Annette, un profesor de filosofía japonés… y una prostituta a la que triplicaba en edad y que respondía al nombre de Caroline. Se trata de uno de esos libros que se consumen en un trago pero que pese a su brevedad son capaces de capturar la vida de un artista, fascinante escritura que necesita pocas páginas porque sabe elegir los momentos vitales a partir de los cuales atrapar el alma, casi siempre atormentada. La de Giacometti es la de un pintor y escultor ofuscado hasta la perturbación con alcanzar la verdad en la representación artística que hacía de sus modelos. Convencido de que era más fácil alcanzar su objetivo ajustando el foco, cada vez dibujó y esculpió más centrado en el rostro, en la mirada. La cara y los ojos de Caroline fueron una de sus últimas obsesiones.

Maubert también cae un día rendido a la mirada de Caroline al observarla en una de las pinturas del artista. Treinta años después de que se pintara aquel óleo, el narrador acude a Niza para conocer a la amante de Giacometti y escuchar su historia de amor. La anciana Caroline, de voz grave, sin recursos y afectada por la diabetes, empieza a recordar aquellos años, finales de los cincuenta, en los que ella era una de esas chicas casi adolescentes que pululan por los bares de Montparnasse animando a los hombres a beber primero y a subir después a la habitación de algún hotel cercano. Y se produce el encuentro: ella, una guapa moderna dispuesta a beberse la vida cada noche y él, fumador empedernido que sale a la calle sin quitarse los restos de yeso en la chaqueta y a punto de recibir el mordisco del cáncer. Se produce una poderosa atracción frente a la cual la diferencia de edad no supone ningún obstáculo. Aquel primer intento de servirse el uno al otro se salda en fracaso, pero la chispa ha prendido. En la siguiente ocasión Caroline se desnudará de cintura para arriba. Ha surgido una complicidad que les ata de por vida. Inician una aventura, con días de vino y rosas, con encuentros y separaciones, y así hasta la despedida final: él saciará sus caros caprichos, ella llegará a las manos con la esposa resignada, él rechazará a Marlene Dietrich, ella se casará con otro, juntos pasearán por los museos, viajarán a Londres y alternarán con otro gran obseso, con otro grande del arte moderno, Francis Bacon…..El artista y la modelo como pocas veces nos lo han contado.

El desnudo como decía al principio ha sido siempre un misterio, por eso existe; la mirada a veces nos traiciona y no se corresponde con el pensamiento o las emociones; hace tiempo encontré una foto que he conservado en mis archivos porque me gustó desde el principio y cada vez que la vuelvo a mirar la encuentro un nuevo sentido, se la voy a presentar a ustedes a continuación, y aunque la primera reacción de algunos pueda ser de rechazo, disgusto o crítica despiadada – vaya, con el viejo verde – estoy seguro que los que sigan leyéndome y superen este primer momento la van a encontrar interesante, en ella el cuerpo de la modelo se desnuda de ropas, las miradas se desnudan de malicia, la naturaleza se desnuda de color, la actitud de ambas se desnuda de provocación, el encuadre se desnuda de movimiento, sólo hay desnudez, quietud y silencio. Se trata de una fotografía de la norteamericana Imogen Cunningham, fallecida en 1976 a una edad avanzada, que ha inaugurado, a primeros de mes, una exposición de desnudos en Madrid, en LA FABRICA. Vayan a verla.

pechos de mujer

He tardado en escribir esta entrada, llevaba tiempo pensando en ella y no me decidía, tengo que darle las gracias a mi profesora de medios que me ha animado a publicarla.

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