La Porciúncula

No, no se trata de una ensalada, los que sabéis lenguas -italiano concretamente-, conocéis su significado: pequeña porción de tierra, pero al hablar de la Porciúncula, en concreto, nos referimos a una pequeña iglesia incluida dentro de la Basílica de la localidad de Santa Maria degli Angeli (municipio de Asís), ubicada aproximadamente a 4 km de la capital municipal, en Umbría, Italia. Es el lugar donde comenzó el movimiento franciscano. En julio de 1216, Francisco pidió en Perusa al Papa Honorio III que todo el que, contrito y confesado, entrara en la iglesita de la Porciúncula el 2 de agosto, ganara gratuitamente una indulgencia plenaria, como la ganaban quienes se enrolaban en las Cruzadas, y otros que sostenían con sus ofrendas las iniciativas de la Iglesia. De ahí el nombre de Indulgencia de la Porciúncula, Perdón de Asís, Indulgencia o Perdón de las rosas.

 

 

No es lugar éste, ni momento ahora, para hablar del movimiento franciscano, sólo los detalles más relevantes como su creación por San Francisco de Asís, en una época de profunda evolución de la iglesia, el clero regular, los monjes y los frailes, los monasterios y las órdenes mendicantes; ríos de tinta han corrido sobre la historia de esta institución; en el fondo de todo, las corrientes reformadoras, el inconformismo con las costumbres relajadas, los jubileos, las indulgencias, las reliquias, los estipendios, …… mejor no entrar en ese terreno, recuerdo muchas cosas interesantes que me contaba hace muchos años una profesora, amiga mía, que investigaba sobre estos temas de los conventos de las órdenes mendicantes  para su tesis doctoral. Volviendo al hilo, les recordaba el momento de la fundación de la Orden de los frailes menores u Orden franciscana, en el año 1209, y varios siglos después su evolución y división en tres ramas: los conventuales, los observantes y los capuchinos. Todo este camino para llegar a los capuchinos, los de Sevilla, que es el lugar a dónde me dirijo para contarles esta historia de la Porciúncula, de su jubileo y del retablo homónimo que pintó Murillo allá por el año 1668.

murillo y los capuchinos

La revalorización de la figura de Bartolomé Esteban Murillo, que nació en los últimos días del año 1617, es el objetivo principal de las actividades de su cuarto centenario. Con tal motivo se ha organizado una magna exposición en el museo de las Bellas Artes sobre la serie que Murillo realizó para el convento de las Santas Justa y Rufina de franciscanos capuchinos de Sevilla. Este encargo está considerado como uno de los ciclos pictóricos más importantes del Barroco español.  La muestra se llama Murillo y los capuchinos de Sevilla, poco les voy a contar de ella, salvo que deben ir a Sevilla para ver la exposición o ir a ver la exposición para pasar un fin de semana en Sevilla; algún día entenderé el significado de estos viajes.

exposición de murillo

Murillo realizó para el convento de los capuchinos una imponente serie pictórica, considerada una de sus obras maestras. La exposición contempla la exhibición de todas las obras que conformaban el conjunto original. El Wallraf-Richartz Museum de Colonia cede para la ocasión el lienzo principal del retablo mayor, El jubileo de la Porciúncula, que salió de Sevilla a mediados del siglo XIX y lo cede para diez años, a cambio el museo se compromete a su restauración que se realiza a la vista. La pintura muestra la representación de la visión que tuvo San Francisco mientras se hallaba en oración en la pequeña iglesia de la Porciúncula, en la que se le apareció Jesús en su gloria, con la Virgen María a su derecha y muchos ángeles a su alrededor, y le dijo que expresara un deseo, a lo que Francisco imploró un “perdón amplio y generoso” para todos aquellos que, “arrepentidos y confesados”, visitaran aquella iglesia.

Porciuncula-Murillo-Bellas-Artes-Sevilla

Les decía al principio de la entrada que no se trataba de una ensalada y algunos pensarán que vuelvo con el desvarío; en realidad  se me había ido el santo al cielo -como a Murillo con sus ángeles-, recordando la cocina con nombre de mujer que empecé a contarles hace varios años en algunas de mis estradas del blog en las que mezclaba recetas, recuerdos, condimentos y fantasía a partes iguales, pero resulta que ahora no es ocasión de relatarles almuerzo o cena de interés, quizás algún aperitivo, el tiempo lo dirá porque si bien la ilusión despierta el empeño, solamente la paciencia lo termina.

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Lo que si viene a cuento es la recomendación que les hago de una novela interesante que estoy a punto de terminar, se trata de El color de los ángeles, de la escritora andaluza Eva Díaz Pérez que acaba de publicar y viene muy a cuento con la celebración del centenario del pintor Bartolomé Esteban Murillo como les decía anteriormente. La historia se desarrolla en la ciudad de Sevilla encuadrada en el marco real de la vida del artista sevillano que fue uno de los más reconocidos y admirados de la España del siglo XVII. Se ha escrito poco sobre su vida y aún perduran sobre él las etiquetas de pintor beato y cursi; en esta novela, la escritora nos ofrece sin embargo una imagen diferente, comienza el relato un frío día de invierno del año 1682, en el que, el pintor, cae desde el andamio en el que trabajaba para el cuadro Los Desposorios de Santa Catalina destinado al convento de los capuchinos de Cádiz, siempre los capuchinos. Obligado al reposo por la gravedad de sus heridas, recuerda su vida remontándose a su niñez y adolescencia en la aún poderosa Sevilla que es puerto y puerta de las Indias. Una ciudad que poco a poco entrará en su decadencia, asolada por las riadas del Guadalquivir o por epidemias como la de peste en la que pierde a tres de sus hijos. Una Sevilla devota y lujuriosa, opulenta y miserable que se disfraza de artificiosa y falsa alegoría para refugiarse en su pasado glorioso. El mejor pintor de ángeles se verá envuelto en un turbio asunto que descubre el lado oscuro, lúbrico y secreto de una Sevilla contradictoria. Un negocio donde los ángeles encubren a efebos y se pintan lienzos destinados a gabinetes secretos para caballeros que “miran”. Un lado insólito del mundo del arte en el que se oculta lo que hoy podríamos definir como……..bueno llámenlo como quieran, la polémica está servida, unas veces son los propios artistas a los que se pone en la picota, como la reciente revisión de  las pinturas de las niñas de Balthus, y otras veces a los comitentes como plantea la autora en esta historia novelada.

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5 comentarios en “La Porciúncula

  1. muy interesante,..soy mallorquina y me ha llamado la atención el nombre,.ya que aquí en la bahía de Palma tenemos una iglesia llamada “de la Porciúncula” enclavada en lo alto de una loma con unas vistas increibles,. Gracias por la información y por la recomendación de la novela,.tomo nota ya que me apetece leerla,..saludos,..

  2. Buena descripción de la Sevilla del XVII. Tenía y tengo organizado mi viaje turístico/ Murillo para mediados de mayo.
    Si no la hubieras visto, recomiendo ver La Peste, serie de televisión en la que se vive tu descrición sevillana en toda su intensidad.
    Y una súplica: voy de craneo con los libros; ruego que adjuntes calificación, y sólo leeré los calificados MUY BIEN. Estoy viviendo época de feel at ease y no quiero meterme presión.

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