CROQUETAS DE ARROZ

Hace unos pocos días, una amiga de face me preguntaba por sitios dónde sirvieran buenas croquetas, porque estaba confeccionando un mapa urbano de locales de tapas recomendados, le sugerí dos o tres sitios en Madrid y alguno de la sierra en los que he tomado algunas que me han dejado buen recuerdo, le dije que me gustaban sobre todo las de jamón y también las de en buena compañía, claro que ella me preguntaba por lugares y por eso no le hablé de las que hago yo de forma artesanal y apresurada a veces ante una eventualidad, las croquetas de arroz, les contaré la historia y la receta y con ello vuelvo a retomar la cocina con nombre de mujer que dejé aparcada hace unos cuantos meses, no lo sé muy bien, ni el porqué de este paréntesis, mejor no indagar. Sigue leyendo

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portada-del-31La verdad es que no sabía bien como empezar la entrada, con articulo o sin artículo, porque no quiero despistarles sobre mis intenciones en esta primera entrada del año. No me voy a referir al antiguo Club 31 de Madrid que estaba situado en la calle Alcalá, esquina con la Plaza de la Independencia en la acera sur, y que fue inaugurado en 1959 por un profesional formado en el Hotel Ritz de Madrid y en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla, que era además propietario de otro de los grandes restaurantes de Madrid, Jockey, en la calle Amador de los Ríos que es la prolongación de Fortuny. Sigue leyendo

Colombine, agridulce de melón

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Retornando a la cocina con  nombre de mujer, me encuentro con los cantos de Leopardi que no son agridulces, no. Son pesimistas, denotan il male di vivire; pero su belleza no permite que nos asalte la angustia al leerlos. Así quería que fuese el agridulce de melón, como un tristísimo canto de Leopardi, como un poema de Montale, en definitiva, como una premonición. Porque, como Leopardi, sabes que algunas historias apenas empiezan.  Sigue leyendo

El menú surrealista

Les había dejado hace varias semanas con la cocina con nombre de mujer y les prometí, creo recordar, contarles alguna de las recetas que acompañan las historias, que no son más que eso, lo digo para aclarar interpretaciones desbocadas. Íbamos a empezar con aquella del cadáver exquisito, evocando el famoso juego de los surrealistas, de ahí el título, ahora que por todas partes se habla de París.  Sigue leyendo

La cocina es un nombre de mujer

Por favor continúe leyendo y no se soliviante antes de tiempo;  como un buen número  de mis lectores preferidos sois mujeres y algunas de vosotras militáis en la radicalidad propia de vuestra bonita edad, tengo que ir con pasos de plomo en cada frase que escribo para evitar malentendidos, murmullos y aviesos comentarios en voz baja. No, no se trata de una frase machista, es la expresión de un sentimiento profundo, de una realidad interna,   vayan ustedes a saber porqué, porque he amado a muchas mujeres o porque las he amado mucho, porque las muescas en la culata de nácar se han transformado en cicatrices en el alma de piedra, o,… porque ha pasado mucho tiempo, demasiado tiempo tal vez. Vayan ustedes a saber porqué, pero a menudo un paisaje, una ciudad, un aroma o una música se visten en mi pensamiento con nombre de mujer. Creo recordar una vieja película donde  Woody Allen, se preguntaba aquello de: ¿un recuerdo es algo que tienes o algo que has perdido?  Lejos de encontrar una respuesta he encontrado un elemento que más que evocar me transporta, que más que a recordar me ayuda a retroceder en el tiempo, la cocina. Los platos compartidos, platos con nombre o al menos con alma de mujer. Sigue leyendo