Ne me quitte pas

Para los que pertenecen a mi generación, y para otros muchos seguramente, París era un sueño inalcanzable; en aquella época, en la que los viajes no estaban al alcance de cualquiera y el francés era el único idioma moderno que se estudiaba en la casi totalidad de los colegios, las canciones de moda en la lengua de Molière eran muy pegadizas y nos hacían soñar con un país misterioso, lleno de encanto y de peligros y de una modernidad desconocida en España. Francia era París,  francés eran Jacques Brel, Edith Piaf, Françoise Hardy, …. y las canciones de todos ellos.

Por eso ahora, al recordar París tras los terribles atentados de hace unas semanas y con la mente y el corazón más fríos de lo que en el primer momento se había apoderado de todos nosotros, me parece que hay que desmarcarse del pensamiento de venganza más o menos camuflado bajo el manto de justicia que anida en la mente de una buena parte de nuestros conciudadanos europeos y occidentales en general, porque aunque la rabia nos empuje a buscar soluciones maximalistas para oponernos al terrorismo, tenemos que darnos cuenta de que en la confrontación de voluntades en la que uno de los bandos se rige por la irracionalidad, la coacción no sirve como freno ya que los modernos terroristas anteponen sus fines-consignas al riesgo de perder la libertad o la propia vida, y por eso hay que pensar en otro estadio del problema. Por supuesto que las medidas de seguridad que se están adoptando evitarán algunos otros atentados similares y salvarán muchas vidas, aún a costa de restringir nuestra libertad y provocarnos grandes molestias en los controles, pero dichas medidas no sirven para erradicar las conductas criminales de quienes dicen actuar en nombre de su religión.

el rapto de las sabinas

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lo mires por donde lo mires

En estos momentos de indignación ante el terror de los asesinatos en París, es necesario más que nunca no caer en la trampa de la generalización y por eso traigo esta imagen tomada en el año 1991 en la Operación de ayuda al Kurdistán,  en la que un paracaidista español de la Bandera Roger de Flor y un paisano kurdo se regalan una sonrisa mientras se saludan estrechando  sus manos.

lo mires por donde lo mires

islam, reislamización, islamismo

Los asesinatos bestiales cometidos por miembros del mal llamado Estado Islámico se están sucediendo con una frecuencia calculada para mantener, a través de los medios de comunicación,  la atención mundial  en un estado de tensión que favorece a los fines ultraradicales de esa horda criminal.  El  objetivo último de las ejecuciones es confundir por medio del terror a la población desinformada y hacerla creer que detentan  un poder muy superior al que en realidad tienen, arrogándose el derecho  de representación de una religión, el islam, a la que utilizan como coartada para sus crímenes y atropellos.

“La legalidad de todos los emiratos, grupos, estados y organizaciones queda anulada por la expansión de la autoridad del Califato y la llegada de sus tropas a esas zonas. Escucha a tu califa y obedécele. Apoya a tu estado, que crece cada día”.

Así anunciaba un portavoz del Estado Islámico la reconfiguración de las fronteras establecidas en los acuerdos de Sykes-Picot, en 1916, durante la Gran Guerra, junto al establecimiento del Califato y el nombramiento de Abu Bakr al-Baghdadi como el califa de los musulmanes de todo el mundo (con excepción de los musulmanes chiíes). Un Califato es un estado islámico cuya máxima autoridad política y religiosa es el califa, considerado sucesor del profeta Mahoma y gran líder de los musulmanes. Esta forma de gobierno estuvo vigente en el Islam desde el siglo VII hasta la caída del Imperio Otomano, llegando a ocupar territorios durante la Edad Media, que iban desde el actual Pakistán hasta la Península Ibérica (Al Andalus). Los yihadistas añoran esta época y su aspiración es reconquistar su imperio. (Qué diferencia con aquellos tiempos en que los califatos eran las sociedades más avanzadas de la época y se caracterizaron por sus avances en medicina, matemáticas, astronomía, literatura, arte, arquitectura, artesanía o filosofía, entre otras disciplinas).

a camello en el sahara

No tenemos un conocimiento suficiente sobre el islam y todo lo que de él se deriva, esa es la debilidad de la sociedad occidental, que mete todo en el mismo saco y no sabe distinguir al sultán del califa, porque  los estudios para profundizar en el conocimiento de estos temas no están lo suficientemente difundidos ni valorados. La primera vez que me explicaron la separación entre las dos ramas principales del islam, sunníes y chiíes, fue en la exposición de un trabajo en la Escuela de EM, confieso que antes no había oído hablar de ello.  Traigo aquí a colación un libro muy interesante que merecería ser consultado con reposo en cuantas ocasiones surjan estos temas en la actualidad informativa porque nos acerca a un mundo desconocido para la mayoría de nosotros y a la vez muy cercano física y espiritualmente. Se trata del diccionario de islam e islamismo de la profesora Luz Gómez García editado por Espasa.  Sigue leyendo