GALATEA y PIGMALION

El poeta latino Ovidio nos relata en su obra Metamorfosis, en el Libro X, versos 243-297, la historia de Pigmalión, que era un sabio y bondadoso rey de la isla de Chipre; era también un sacerdote y un extraordinario escultor. Durante mucho tiempo buscó para esposa a la mujer más bella y perfecta de Grecia sin encontrarla en ningún lugar. Es más, asqueado por los vicios y la mala conducta de algunas mujeres que prostituían sin pudor la belleza de su cuerpo, decidió vivir solo, sin compañera para su lecho, y dedicarse para siempre a esculpir bellas estatuas.

300px-Château_de_Versailles,_salon_des_nobles,_Pygmalion_priant_Vénus_d'animer_sa_statue,_Jean-Baptiste_RegnaultUn día, decidió esculpir con su extraordinario arte el cuerpo de una mujer de marfil blanco como la nieve a imagen y semejanza de la diosa Venus. Acabado el trabajo y encontrándolo más perfecto que si lo hubiera hecho la propia naturaleza, se enamoró de aquel bello cuerpo de mujer, a la que llamó Galatea. Parecía la estatua de marfil una joven de verdad viva a punto de levantarse y hablar dulces palabras. El corazón de Pigmalión se encendía más y más cada día de amor por Galatea, a la que acariciaba y besaba y estrechaba en sus brazos. Creía incluso en su desvarío que ella le devolvía los besos y respondía a sus frases enamoradas. Sigue leyendo

Anuncios