Tertulia de patata

Muchos de nosotros tenemos un concepto de las tertulias condicionado por lo que vemos en la televisión y efectivamente lo que cada día nos ofrecen  tantos programas en los que determinados personajes más o menos conocidos hablan, chillan, gesticulan y se enfrentan por cualquier motivo es una acepción del citado término, aunque en la mayoría de los casos el contenido nos parece insatisfactorio, bien sea por la falta de sustancia, por lo  predecible del ataque a determinada circunstancia de la actualidad o por la soberbia del moderador, presentador o como quiera llamársele al que oficia como director de orquesta, y no me estoy refiriendo sólo a los programas de cotilleo político o cardiovascular, que también y sobre todo, pero es que en los programas de corte cultural como los dedicados a comentar libros, películas y temas afines, los sátrapas se convierten en protagonistas del comentario gracias a un guión preparado y puntuado por un buen equipo que les hace esa encomiable labor, dejando sin embargo a los contertulios -muchos de ellos verdaderos conocedores de los temas tratados- sin el tiempo y la oportunidad de expresarse con amplitud y forzándoles a responder lacónicamente a unas cuestiones presentadas por el conductor, más o menos interesantes; esto es, desde luego, una opinión muy personal, admitiendo claro que haya honradas excepciones. Sigue leyendo