Uvas y queso saben a beso

uvas y queso bodegones

Se lo oía repetir a mi madre cuando era niño, lo oía mucho sobre todo por estas fechas de septiembre que era cuando tomábamos uvas de postre, a parte claro está de las de nochevieja, sin embargo no entendía bien lo que quería decir, en mi casa se decían muchos refranes y se daba por supuesto lo que significaban pero yo me quedaba in albis y no me atrevía a preguntar, tampoco es que tomara mucho queso como para probar la mezcla, bueno de los quesos sólo me gustaba alguno o menos quizás, cuando había uvas a lo mejor no había queso, familia muy numerosa ya se sabe, la despensa………y tampoco en aquellos tiempos había probado los besos.

Luego, ya más mayor aprendes algunas cosas, que la vendimia es en septiembre y por eso las uvas, las buenas uvas se toman en esta época, que tenemos una gran variedad de quesos de sabores muy distintos, pero todos muy apetecibles, que se combinan de muchas maneras, que los besos son parte de tu vida, los que das, los que recibes e incluso los que robas y los que sueñas. Volviendo al refrán, que hay que cumplir algunos años para comprobarlo, a mi lo que me gusta es el queso gallego -el de tetilla- con las uvas de moscatel.

UVAS Y QUESO

Mesa con postres – Andries Benedetti siglo XVII – Museo del Prado

Me interesé por saber su procedencia, tenía entendido que se remonta a los tiempos del imperio romano, pero no lo he podido comprobar, recurrí a la pintura pensando que en los fondos del museo del Prado, habría un buen número de bodegones que tuvieran las uvas y el queso y allí encontraría alguna referencia pero me llevé una decepción grande ya que de los ciento y pico bodegones que hay en la colección del museo sólo encontré uno, del siglo XVII de Andries Benedetti, en el que están representados uvas y queso junto a otros manjares y claro está ninguna alusión al refrán, su título es Mesa con postres.

 

retrato de joven con vela

Retrato de joven con vela Lorenzo Lotto

Ya que estaba en el museo me día una vuelta por la exposición de los Retratos de Lorenzo Lotto, que creo que termina por estas fechas y aunque no encontré los besos ni los postres que me había llevado allí, descubrí una colección de retratos muy interesantes; por cierto, les recomiendo el mediodía como mejor hora para visitar el museo.

el obispo bernardo de rossi

Nos explican en el folleto que el pintor, como tantos otros, trabaja duro, triunfa, muere y cae en el olvido hasta que años más tarde un estudioso de la historia del arte lo resucita, y este es el caso, sus retratos tienen un plus de modernidad para su época pues el artista ha pretendido captar el interior del retratado y plasmarlo en el lienzo; cuatro  son los retratos que más me han llamado la atención por ese motivo y son los que os presento aquí.

retrato de hombre con rosario

 

retrato de joven

Al ver estos retratos y la expresión de la cara de los comitentes no puedo por menos que compararlos con esa horrible moda de los selfies que nos invade en la que casi todos procuran afilar los morros para salir más monos, a lo mejor dentro de dos siglos estas imágenes estereotipadas constituyen obras de arte.

Tomar-selfie

Yo no sé si las idea tomar queso con uvas ha estado presente en algunos de los besos que han hecho historia como los besos cinematográficos: “Desayuno con diamantes”, “De aquí a la eternidad”, “La dama y el vagabundo” y, por supuesto, el beso de Scarlett O’Hara y Rhett Butler en “Lo que el viento se llevó”.

besos

Y, en la vida real, nos encanta la foto de Robert Doisneau de la pareja frente al ayuntamiento de París – aunque hoy sepamos que no fue espontáneo sino preparado -, o el beso robado de un marine a una enfermera en Times Square para celebrar el fin de la II Guerra Mundial, o aquel otro anónimo captado en la guerra civil española, de estos últimos les presentaba una imagen sin palabras en otro lugar de este blog bajo el título de Tolstói, que algunos no entendieron bien la referencia a Guerra y Paz.

portada el beso

 

Creo que hay un día mundial del beso robado, allá por el mes de julio, en realidad hay días mundiales para casi todo, pero el beso del que les quería hablar ahora para cerrar esta entrada es muy distinto, se trata de la novela histórica El Beso, de Elizabeth  Hickey, que narra cómo en Viena,  a finales del siglo XIX , en la elegante urbe centroeuropea, una chiquilla de 12 años, Emilie Flöge, conoce al carismático y controvertido pintor Gustav Klimt, uno de los líderes de la Secesión, el movimiento que revolucionaría el arte europeo. Contratado por los padres de la joven para darle lecciones de dibujo, Klimt introduce a Emilie en el mundo de la bohemia, donde pululan artistas disolutos, modelos de reputación equívoca y decadentes mecenas de las artes, cuyas idas y venidas fascinan y atemorizan a la joven burguesa. Entre el pintor y su discípula se inicia una relación marcada por el secreto y la sensualidad: la muchacha acabará siendo la amante de uno de los artistas más fascinantes del siglo XX. Con su ayuda, abrirá una exclusiva tienda de modas y se convertirá en toda una figura de la sociedad vienesa. Emilie permanecerá al lado del pintor en la hora del triunfo y también cuando le acechen las sombras del escándalo y la tragedia. La historia es muy interesante, a los amantes de la pintura les gustará sin lugar a dudas y a los que conocen lo del beso, también. El beso de Gustav Klimt es un simple retrato, aunque engañoso, sobre la lujuria y el amor.

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La tristeza de la caducidad es una certeza sin desesperación

A qué vienen estas cuatro palabras, a qué te refieres con lo de la caducidad – me preguntaba mi invitada antes del almuerzo – sigue leyendo, si quieres, y verás lo que he preparado hoy para ti: una receta más de la cocina con nombre de mujer, con tu nombre, Danae, y unos personajes que giran a su alrededor en la mitología, la pintura y la poesía: Acrisio el rey de Argos, los pintores Tiziano y Klimt, y el poeta Angel González cada uno de los cuales tuvo una forma diferente de interpretar su propia caducidad.

Lumache DANAE al curry dorado de champiñones

Ingredientes: 250 gr de lumache (tiburones o codos), una lata de crema de champiñones Campbell’s, 300 ml de crema de leche, queso emmental rallado y especias para el curry. (Aviso que el curry no es un polvo amarillo que se vende envasado, es una mezcla de especias que cada uno prepara en base a su experiencia y buen gusto. Si necesitáis una receta básica podéis emplear esta: cúrcuma, semilla de coriandro, anís en grano, comino en grano, semillas de mostaza, nuez moscada, pimienta de Cayena y pimienta negra). Sigue leyendo