en la semana de Carmen

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Guardia Vieja

Guardia Vieja es el nombre que recibió el movimiento cultural formado  por un  grupo de músicos, poetas y bailarines que crearon el tango en un periodo de unos 25 años a caballo del cambio de siglo, del XIX al XX; aunque en realidad el origen del tango es anterior, se identifica con esta etapa  porque en ella es cuando  adquiere nombre, señas de identidad y originalidad musical y coreográfica propias, aparece también en estos momentos el bandoneón dentro de las orquestas típicas. Con el fin de la Guardia Vieja allá por los locos años 20 y el inicio de los tangos de canción de Contursi y Gardel, el viejo tango dejó de formar parte del folclore argentino en sentido estricto y llegó a sufrir una etapa de desprestigio tras la llamada Revolución Libertadora de 1955, arrinconado por la juventud que en una parte importante se volcó hacia una nueva música urbana argentina, una suerte de rock nacionalizado y bautizado como música progresiva, llegando a considerar al viejo tango  “cosa de viejos”.  Hubo después otros intentos por recuperar su popularidad tras la insidiosa campaña en su contra, desde fines de los 80 logró un aggionamiento que le hizo música y baile de exquisito culto; en la actualidad la variedad más moderna del tango en 2014 se denomina neotango y se caracteriza por su desestructuración y el incluir la fusión de otros estilos musicales.

Argentina es un  país con una gran diversidad cultural y una importante actividad artística de renombre internacional en el teatro, la pintura, la escultura, la música y la literatura principalmente,  porque la cultura argentina tiene como origen la síntesis de culturas preponderantemente europeas que se encontraron durante los años de las inmigraciones, lo que le hizo decir al escritor mejicano Carlos Fuentes: “Los mejicanos descendemos de los aztecas, los peruanos descienden de los incas y los argentinos descienden… de los barcos!”  y  a ello también se refería Ernesto Sábato al hablar de  la fractura de la primitiva realidad hispanoamericana en la cuenca del Plata por la inmigración, y con ello ponía de manifiesto la dualidad de sus habitantes, con todos los peligros pero asimismo con todas las ventajas de esa condición: ……”por nuestras raíces europeas vinculamos de modo entrañable el interior de la nación con los perdurables valores del Viejo Mundo; por nuestra condición de americanos, a través del folclore interior y el viejo castellano que nos unifica, nos vinculamos al resto del continente, sintiendo de algún modo la vocación de aquella Patria grande que imaginaron San Martín y Bolívar”.buenos-aires-boca-tango-3

 También esta dualidad aludida aboca a los argentinos a agruparse en escuelas o movimientos artísticos que asimilan los estilos europeos y les dan su sello personal, porque dicen que Europa entra en América por Buenos Aires, y así los primeros grandes movimientos pictóricos en la Argentina, con características propias de una pintura latinoamericana que comenzaba a desarrollarse en todo el continente, coinciden con las primeras manifestaciones de libertad política en el país y la llegada al gobierno del primer presidente elegido por voto popular, Hipólito Yrigoyen, en 1916 y la revolución cultural que implicó la Reforma Universitaria de 1918; la influencia de la Escuela de París da lugar a los tres primeros grandes grupos de las vanguardias argentinas: El Grupo Florida identificado con la clase medio-alta, El Grupo Boedo de tendencia socialista, y el Grupo de La Boca muy influido por la inmigración italiana. Después vendrían las segundas vanguardias con el grupo Orión, los pintores sensibles, los pintores ingenuos, los neorrealistas, la Escuela de muralistas de Tucumán, el grupo nueva figuración, el movimiento de arte generativo, los pintores modernos, el movimiento Madí, y los movimientos más recientes hasta llegar al grupo Mondongo de gran proyección internacional sobre todo a raíz de la bienal de Venecia 2007.

Y todo este recorrido por la pintura moderna argentina del último siglo y sus interlocuciones con las corrientes europeas lo traigo a colación para responder a una amiga argentina que me decía recientemente que intuía alguna razón que la conectaba con Europa, y quizá no haya caído en la cuenta de que esa razón era ella misma, ella es el verdadero vínculo trasatlántico. O acaso a primera vista son ustedes capaces de diferenciar en estas fotografías el Rastro de Madrid y San Telmo de Buenos Aires.

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Y no podía ser para menos que, hablando de Argentina y Europa, la novela recomendada esta vez sea El tango de la Guardia Vieja de Arturo Pérez Reverte.  Una pareja de jóvenes apuestos, acuciados por pasiones urgentes como la vida, se mira a los ojos al bailar un tango, aún no escrito, en el salón silencioso y desierto de un transatlántico que navega en la noche, trazando sin saberlo, al moverse abrazados, la rúbrica de un mundo irreal cuyas luces fatigadas empiezan a apagarse para siempre. Un extraño desafío entre dos músicos, que lleva a uno de ellos a Buenos Aires en 1928; un asunto de espionaje en la Riviera francesa durante la Guerra Civil española; una inquietante partida de ajedrez en el Sorrento de los años sesenta…

el tango de la guardia vieja

El tango de la Guardia Vieja narra con pulso admirable una turbia y apasionada historia de amor, traiciones e intrigas, que se prolonga durante cuatro décadas a través de un siglo convulso y fascinante entre la luz crepuscular de una época que se extingue. Además de ser  una gran historia de amor, la novela es también un amplio y documentadísimo fresco de la historia de una Europa desvanecida, la de los años veinte, treinta y sesenta. Amor, sentimientos, erotismo y aventura.

Por cierto no sé si saben ustedes que Arturo Pérez Reverte, se encontraba entre los saharauis que sorprendentemente se manifestaron en el Aaiún el día de la visita de la comisión de la ONU al Sahara español allá por el año 1975, pero esto es otra historia que algún día les contaré.

el cuadro más bonito

El Museo Thyssen-Bornemisza presenta una pequeña muestra con cinco obras del artista holandés Vincent van Gogh, como parte de los eventos VanGogh2015, que conmemoran en varios museos europeos el 125 aniversario de su muerte; se trata de  de cuatro óleos y una litografía que representan las grandes etapas de su carrera y que  fueron adquiridas, entre 1965 y 1996, por Hans Heinrich Thyssen, quien había nacido en Scheveningen, la misma playa donde Van Gogh iba a pintar con frecuencia durante sus años en La Haya. Junto a ellas, tres pinturas (también de las colecciones del Museo) de Georges Michel, Charles-François Daubigny y Anton Mauve, tres paisajistas que ejercieron una influencia decisiva en su formación. La mini exposición estará abierta hasta el 11 de enero en el balcón-mirador de la primera planta, con acceso gratuito. les vass

Me refiero en la entrada a uno de estos cuadros: “Les Vessenots” en Auvers, 1890, y ya sé que lo bonito no es una categoría pictórica como lo bello, sublime, real, pintoresco…..pero a mí este paisaje me lo parece, es espontáneo y está lleno de expresión y sentimiento, no hay narración en el tema, pero la pincelada empastada recorre el lienzo con sus trazos y remolinos como corcheas y curvas de violín olvidando las líneas rectas; la gama de verdes gradúa la vida propia del cuadro y el contraste con el tejado rojo del fondo contribuye a definir su profundidad; el horizonte alto produce el efecto de llenar el cuadro de esa última primavera de 1890, que ya se ha acabado,  como  premonición del  trágico final del artista.

Van Gogh desde el principio admira y quiere seguir los pasos de Millet, aunque después encuentra su propio lenguaje tan peculiar; las estaciones de Millet le influyen;  como a tantos otros pintores, las estaciones, las cuatro estaciones, la primavera…..

los tres antonio vincent y alessandro

 

Y saltando hacia el Este por encima de los siglos y de los Alpes  nos encontramos  en Venecia con Antonio Vivaldi, el célebre violinista y compositor barroco, autor  de las cuatro estaciones, entre otras muchas obras, que acompaña a Vincent en algunos detalles de su vida: sus inicios clericales (il prete rosso), el color de su pelo, el contacto con  la orfandad,   la emoción en su obra, las curvas de su violín…… los últimos años de su vida los pasa en Viena, añorando  el color de su Venecia natal y al parecer implicado en una especie de secta esotérica, la Fraternitas Charitatis, tal y como nos lo describe Peter Harris en su entretenida novela el enigma Vivaldi.

el secreto de boticcelli

 

Para cerrar este ciclo y en nuevo salto ahora hacia el Sur aterrizamos en  Florencia, cuna del renacimiento, y llegamos hasta el taller de Alessandro Boticcelli, donde se dan los últimos retoques a su famosa obra la primavera; este cuadro sí que tiene narración, más parece un compendio  de símbolos y alegorías, os invito a la lectura de la novela de Marina Fiorato que los describe con detalle. Alejandro y Vincent también tienen muchas cosas en común y de ellas destaco una, el trato con las prostitutas, que aparte del aspecto sórdido que ello conlleva esconde un trasfondo de soledad, miedo e incomunicación pocas veces mencionados por no parecer inconvenientes.

camaradas de peine

 

Se dice así de los compañeros de fechorías, aunque la expresión ya está en desuso tiene su origen en el siglo XVIII, “Cuando Fernando VI ordenó que el ejército español llevara el pelo con cuatro órdenes de bucles, coleta y polvos, se llamó ‘camaradas de peine’ a los soldados que ayudaban a peinar a sus compañeros, ya que a  los soldados les era imposible manejar por si solos los canutos de hojalata de que se servían para formar los bucles, y porque se exponían a ensuciarse el vestuario con el sebo y la harina que tenían que manejar… Hoy se aplica aquel nombre a las personas que andan muy unidas, y especialmente a las que se conciertan para algún fin particular, no siempre bueno”, según relata  José María Sbarbi y Osuna, sacerdote gaditano, filólogo y musicólogo en su obra Florilegio o ramillete alfabético de refranes y modismos comparativos y ponderativos de la lengua castellana (1873).

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Los soldados se organizaban por parejas, ayudándose mutuamente a peinarse. Cada soldado tenía en otro a su camarada de peine. Y esta idea de la organización por parejas viene de antiguo en los ejércitos, basta con recordar a Aquiles y Patroclo o a Alejandro Magno y Hefestión,  pero aunque en la actualidad se quiere resaltar la connotación de homosexualidad en esas parejas de guerreros – estamos en el otro lado del péndulo con la  exaltación del antiguo vicio nefando –  lo más importante es el concepto de compañerismo y camaradería que adquiere su máximo valor en los ejércitos  al tener que compartir la dureza de la vida militar en guarnición y pasar juntos las penalidades  del combate, sin menospreciar, por supuesto, el compañerismo que pueda existir en otras profesiones o vicisitudes del trabajo o  de la vida.

Y viene a cuento lo de las parejas o compañeros de fechorías  para recordar, en el campo de la política,   la ruptura Gonzalez-Guerra  no hace muchos años, o  en los momentos actuales a los que tienen que pedir perdón por los compañeros en que depositaron su confianza como el caso Aguirre-Granados, a otros que han roto las hostilidades como la pareja Mas-D.Lleida (claro que éste no necesitaba peine) y a algunos otros  que ya están empezando a mirarse de reojo como es el caso Iglesias-Echenique (aquí también hay una desproporción entre los bucles, la coleta y los polvos de ambos).  Sigue leyendo

fosbury y la originalidad

Los Juegos Olímpicos de México en el año 1968 fue el escenario donde  un atleta de EEUU llamado Dick Fosbury cambiaría para siempre la rutina de su disciplina. Dick Fosbury revoluciona el salto de altura para siempre dejando a  todos boquiabiertos al ser el primer saltador en hacerlo de espaldas. Logró el oro y se retiró con sólo 21 años. Desde entonces no se salta de otra manera.

He bautizado a esta categoría con el nombre de fosbury porque pretendo en ella incluir comentarios sobre la originalidad y la copia, sin pretender en ningún momento hacer juicios de valor pues la copia en muchas y muy variadas circunstancias es también digna de admiración. Sigue leyendo