Ne me quitte pas

Para los que pertenecen a mi generación, y para otros muchos seguramente, París era un sueño inalcanzable; en aquella época, en la que los viajes no estaban al alcance de cualquiera y el francés era el único idioma moderno que se estudiaba en la casi totalidad de los colegios, las canciones de moda en la lengua de Molière eran muy pegadizas y nos hacían soñar con un país misterioso, lleno de encanto y de peligros y de una modernidad desconocida en España. Francia era París,  francés eran Jacques Brel, Edith Piaf, Françoise Hardy, …. y las canciones de todos ellos.

Por eso ahora, al recordar París tras los terribles atentados de hace unas semanas y con la mente y el corazón más fríos de lo que en el primer momento se había apoderado de todos nosotros, me parece que hay que desmarcarse del pensamiento de venganza más o menos camuflado bajo el manto de justicia que anida en la mente de una buena parte de nuestros conciudadanos europeos y occidentales en general, porque aunque la rabia nos empuje a buscar soluciones maximalistas para oponernos al terrorismo, tenemos que darnos cuenta de que en la confrontación de voluntades en la que uno de los bandos se rige por la irracionalidad, la coacción no sirve como freno ya que los modernos terroristas anteponen sus fines-consignas al riesgo de perder la libertad o la propia vida, y por eso hay que pensar en otro estadio del problema. Por supuesto que las medidas de seguridad que se están adoptando evitarán algunos otros atentados similares y salvarán muchas vidas, aún a costa de restringir nuestra libertad y provocarnos grandes molestias en los controles, pero dichas medidas no sirven para erradicar las conductas criminales de quienes dicen actuar en nombre de su religión.

el rapto de las sabinas

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El menú surrealista

Les había dejado hace varias semanas con la cocina con nombre de mujer y les prometí, creo recordar, contarles alguna de las recetas que acompañan las historias, que no son más que eso, lo digo para aclarar interpretaciones desbocadas. Íbamos a empezar con aquella del cadáver exquisito, evocando el famoso juego de los surrealistas, de ahí el título, ahora que por todas partes se habla de París.  Sigue leyendo

conciertos

a la 8 y media

Sólo para recordarles que este viernes 13 de marzo, en la sala La buena década  de la calle Santa Hortensia 14 de Madrid, muy cerca  de la parada de metro de Avenida de América, junto al edificio  Torres Blancas y al hotel Puerta de América, tendremos la oportunidad de ver en directo a una fabulosa banda de rock,  The 8 y ½  Band. Tengas la edad que tengas, si eres amante del rock esta es tu banda,………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………. bueno para los más reposados os propongo como alternativa ir a ver otro concierto, éste en el museo Thyssen,  el cuadro se llama Grupo de músicos y fue pintado en 1650 por  Jakob van Loo, hijo y padre de pintores muy influido en principio por Van Dick, autor de escenas galantes  de músicos, jóvenes muchachas y soldados,  a las que imprime el sello de “escenas de conversación”;  huyendo de Holanda por motivo de una reyerta, como tantos otros, acabó instalándose en  Paris. Y hablando de París y  de los músicos, como  ya estás en el museo, también puedes acercarte a contemplar el cuadro de Antoine Watteau  llamado Pierrot contento pintado en 1712, uno de los favoritos del Barón Thyssen,  se trata de la escena de una fiesta galante que recuerda las escenas extraídas de la Commedia dell’arte, un mundo que Watteau conoció en París gracias a su maestro Claude Guillot. En una atmósfera mágica, Pierrot sentado en el centro de la composición aparece rodeado de dos hombres y dos mujeres, una de ellas tocando la guitarra, el cuadro original fue recortado y en él, dos personajes, Scaramouche y Arlequín, asomaban sus cabezas entre los árboles para observar al grupo.

503THYSSEN- 432.

En resumen escuchar rock o contemplar la música en unos cuadros, de la sinestesia hablaremos en otra ocasión.