aforados, consejeros, cardenales,….

Asistimos a otro caso,  el de las tarjetas opacas, que dará mucho que hablar; parece sin embargo que no nos ponemos de acuerdo en qué es lo más reprobable de la conducta de los franquiciados, hay dos aspectos que me gustaría destacar: el primero de ellos es que algunos de los consejeros, aunque su número es muy reducido, no hicieron uso de las citadas tarjetas y este es el único aspecto positivo, “si al menos encontráis un justo entre ellos….”; el segundo es la certeza absoluta, digan  lo que digan los implicados, de que el privilegio de la tarjeta no lo consideraban como parte de sus retribuciones (retribuciones en especie) si no como una prebenda oculta, incontrolada y por lo tanto ilícita, y se llega a esta conclusión con la comprobación de los gastos asumidos con ellas en la mayoría de los casos, tiendas de lujo, grandes comilonas, vinos y otras exquisiteces, que no se hubieran adquirido seguramente en tales proporciones  si hubiera que haberlas pagado con el propio peculio, pues no hay como echar mano a la sabiduría popular para darse cuenta de lo propicios que somos a “tirar con pólvora del Rey”, es sabido que en la época en que aparecen las armas de fuego en España, la pólvora la pagaba el Rey de su propio tesoro y de ahí el dicho para referirse a los que gastan sin mesura con el dinero que no es el suyo. Sigue leyendo

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