merçi  pour ce moment

merci

Se trata del libro que escribe la periodista Valérie Trierweiler  contra el presidente de la república francesa François Hollande, y digo contra porque a todas luces parece el libro-venganza de una amante despechada, aunque ella lo define como una necesidad de decir la verdad sobre lo ocurrido en su relación sentimental.

Me han regalado este libro de forma inesperada  y para ser consecuente con lo de los regalos, me he puesto a  leerlo enseguida, con el aliciente añadido de recordar el francés que estudiamos durante todo el bachillerato la mayoría de las personas de mi generación; es bastante fácil de comprender, confieso que he tenido que echar mano, pocas veces, de un pequeño diccionario que aún conservo para encontrar algún significado, pero la mayoría del texto se entiende bien.

En un principio parece una comedia de enredo al uso  aunque al ir avanzando aparecen algunos elementos dignos de mención.  El que a hierro mata a hierro muere, es la predisposición con  la que cualquiera  de nosotros nos disponemos a  entrar en esta historia y ella misma, la autora, lo confiesa  aludiendo a Segoléne Royal, la anterior pareja del presidente  y compañera en la política del PSF.

Otro elemento importante es que  no conocemos la versión de la historia que podría aportar el enjuiciado;  como tantas de  estas biografías no autorizadas que devoramos con auténtica morbosidad en todos sus detalles y nos llevan de la mano hacia una sentencia final determinante, faltan elementos de juicio que explicarían en parte, a lo mejor,  algunos de los detalles más escabrosos, o nos sorprenderían si conociéramos algunas de las circunstancias  en que se producen los hechos relatados que podrían atemperar la posible responsabilidad de la otra parte.

Se dice, aunque nadie lo puede demostrar, que en la Presidencia de la República, entre los atributos del cargo, existe un pequeño libro que se entregan los Presidentes en mano cuando se suceden  en el  puesto de mando, como hacen aquí los marinos al relevarse como comandante del buque escuela Juan Sebastián Elcano que se entregan el cuaderno de bitácora que sólo ellos leen y en el que solo ellos escriben. Sigue leyendo